El bono alemán, y utilizo este ejemplo porque es el activo libre de riesgo de la zona euro por excelencia, ha vuelto a cotizar en positivo en las últimas dos o tres semanas. Tras varios meses en los que el gobierno alemán cobraba por endeudarse, ha vuelto a tener que pagar –poco pero algo- porque le presten. Pero más allá de lo anecdótico de la noticia, lo más importante es analizar lo que esta vuelta a la normalidad de los tipos de interés supone en términos de precio.

El movimiento del tipo, que ha sido marginal –menos de un 0,10%-, ha supuesto una caída del 2% en el precio del activo. Esto es, pasar de cotizar al -0,06% al 0,05% del viernes pasado ha supuesto una pérdida del 2% a quien estuviera invertido en ese bono. Este movimiento de las últimas semanas debería ofrecernos una idea de lo que se puede perder en los próximos meses si la normalización de los tipos de interés continúa. Hay que entender que aunque los tipos no vayan a subir mucho, si tenemos en cuenta el punto de partida, pequeños movimientos en términos de tipos de interés son mucho mayores en precio. Si el bono a diez años volviera al 1%, que no es mucho suponer, la caída en precio sería de más de un 6%. Este es el orden de magnitud de la corrección que tienen por delante los bonos.

Evidentemente, no sé cuándo se va a producir este ajuste ni cómo de rápido será. Intuyo que la Reserva Federal americana marca el camino al Banco Central Europeo y que éste, en algún momento del año que viene, levantará el pie del acelerador, lo que se reflejará en la curva de tipos de interés. Es poco probable que sea un movimiento desordenado, pero por magnitudes de las que estamos hablando va a dejar un reguero de sangre.

Artículo publicado en ABC. Más artículos en www.elquintoendiscordia.com

 

@JRIturriaga