Ignacio Albizuri Delclaux
(kogiva)

ESPAÑA.

Un mes difícil para el dólar australiano


Escrito 22 Nov
En el contexto de las renovadas preocupaciones sobre el crecimiento global, la crisis de deuda soberana Europea y el comienzo de un potencial ciclo de recortes de tipos por parte del  RBA, este ha sido un mes muy difícil para el dólar australiano. Después de casi llegar a 1,08 a finales de octubre, el dólar australiano ha descendido cerca de un 10%, cercano a niveles de 0.98 durante la noche. Parte de la explicación de la reciente debilidad radica en el reposicionamiento de los traders que enfocan el final del año, que para algunos es en realidad el final de noviembre. La tendencia hacia una diversificación del dólar, que ha sido una característica constante de su actividad en los últimos tiempos, parece haber quedado en suspenso temporalmente.
 
Una fuente adicional de presión vendedora para el dólar australiano ha sido la reducción de los diferenciales de tipos  de interés. Más allá de dichas consideraciones, ahora que el RBA ha iniciado un ciclo de recorte de tipos, existe una creciente expectativa de que esta actuación podría ser el comienzo de algo mucho más sustancial. De hecho, un par de bancos locales han sugerido recientemente que los tipos sobre efectivo podrían descender a un 3% desde el actual 4,5% en el segundo semestre de 2012.
 
A pesar del empeoramiento de las perspectivas de crecimiento global y la posibilidad de que las tasas de efectivo domésticas puedan caer notablemente, vale la pena señalar que los inversores internacionales siguen teniendo una  alta estima sobre el dólar australiano. Con Europa infundiendo un temor generalizado, los inversores extranjeros se han sentido reconfortados por el compromiso de Tesoro de garantizar que el presupuesto volverá a tener superávit. Australia mantiene una calificación crediticia AAA y sus bancos también están muy bien considerados. Los traders bajistas sobre el Aussie han obtenido una buena  rentabilidad en noviembre,  después de un desastroso octubre, pero no pueden permitirse el lujo de ser complacientes. Mientras que los cráteres en Europa siguen creciendo, el AUD probablemente continuará atrayendo un interés de compra desde el exterior.

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