La promotora inmobiliaria Reyal Urbis, que preside Rafael Santamaría, exponente notable del capitalismo madrileño, uno de los reyes de las recalificaciones, y en cuyo consejo se sienta todavía el antiguo alcalde de la capital, José María Álvarez del Manzano, contestó ayer en un hecho relevante a todo “un interrogatorio” de la CNMV, que no parece dispuesta a que le caiga un muerto si finalmente decide suspender pagos, con una deuda financiera que se acerca a los 4.000 millones y un pasivo total de 4.300 millones a cierre de 31 de septiembre.
 
Santamaría reunió “de urgencia” al consejo, del que salió hace unos meses viéndolas venir el primo del Rey, Carlos de Borbón dos Sicilias, que sí se mantiene en Cepsa, para analizar la imposibilidad de vender activos y cumplir con la dieta exigida por los acreedores, por lo que el sanedrín de la promotora decidió presentar en el juzgado un preconcurso, antes de que se adelante algún acreedor cabreado, y renegociar la deuda, en la que el Grupo Santander de Emilio Botín es quien más tiene que decir y quitar por ser el mayor acreedor. ( Siga leyendo)