24 horas han pasado desde que viera la luz el MARF: el Mercado Alternativo de Renta Fija que en la práctica se postula como la alternativa financiera al sistema bancario. Un instrumento no bancario que, en palabras del ministro de Economía y Competitividad, Luis De Guindos, supone “un paso más en pro de acabar con la restricción bancaria que azota a España”.

Ciertamente, no podemos obviar que España es una economía de PYMES. Ni siquiera la élite política, quien entiende que ha llegado el momento propicio para ello al encontrarnos en lo que afirma un “contexto en el que el cambio de tendencia en la economía española se consolida día a día”.

Según él, "lo peor de la crisis ya ha pasado" y justo ahora es el momento de  restablecer el equilibrio "entre justos y pecadores" con un mercado no bancario. La crisis ha metido en el mismo saco a todos los sectores de la actividad económica privada. A todos, tanto a los que fueron "culpables directos" del endeudamiento en tiempos de crisis como a los que no.

En este sentido, los llamados “justos” eran y son aquellas pequeñas y medianas empresas que han demostrado en números su solvencia, solidez y crecimiento sostenido en el tiempo, y que, sin embargo, han visto su capacidad de financiación mermada drásticamente.

Una alternativa encuadrada dentro del mercado secundario y que presenta las siguientes características propias:

-       - Se configura como un Sistema Multilateral de Negociación (SMN), según los artículos 118 a 126 de la        Ley 24/1988, de 28 de julio, del Mercado de Valores

-       - Los requisitos de acceso a este mercado son más flexibles que los existentes en los mercados    oficiales regulados: simplificación de trámites y menor coste

-        - Valores representados en anotaciones en cuenta y sin restricciones de transmisibilidad

-        - Restringido a inversores institucionales. Nominal unitario mayor o igual a 100.000€

-        - Información sobre el emisor:

. Acreditación de la existencia de la empresa

. Estatutos vigentes                         

. Acreditación de poderes de los firmantes

. Cuentas anuales auditadas sin salvedades (2 últimos ejercicios)

. Informe de riesgo o informe de solvencia

Dicho lo cual, y tras un día de reflexión tras la puesta en marcha de un nuevo mercado secundario, yo me pregunto,  ¿es ahora el momento? Y no lo pregunto por pretender esperar a un momento futuro más próspero.  Sino, más bien, por si, en realidad, el momento ya es "ahora" desde hace tiempo. Y si lo fue, y lo sigue siendo, ¿creéis que se convertirá en el  Robin Hood financiero para aquellas PYMES solventes, sólidas y rentables?