Hoy estoy de mal humor.  Y eso que no me he levantado aun de la cama.  Es mi dia libre , he abierto el correo para encontrarme un mail de un amigo con tribulaciones similares a las mias. 

 Forma parte de un grupo de personas con las que me une un error fatal: haber contratado hace un par de años una hipoteca en divisa sin conocer , ni remotamente,  las características del producto en cuestión. 

Atraídos, eso sí,  por la promesa de unas cuotas cómodas y la aparente facilidad con la que se iba a disminuir el principal debido a la depreciación continuada del yen. Por la "suerte" de tener unos ingresos sólidos que nos abrían la llave hacia un producto restringido excepto a personas de toda solvencia .

 ¿Acaso mi banco no conocía  la alta probabilidad de giro del mercado? ¿acaso no preveian que iban a obtener un aumento de sus ingresos , mediante clientes solventes ?  ¿ acaso no pensaban que  éramos tontos por jugarnos nuestra calidad de vida en el casino del as divisas, pero que al fin y al cabo era nuestro problema, ya que seguro que podríamos pagar las cuotas, por altas que éstan fuesen?

 Ahora toca trabajar,  muchas horas , para pagar la monstruosa deuda , en muchos casos superior al 50% del importe contratado inicialmente.  Claro , hemos aprendido mucho desde entonces, pero ya es tarde. Siempre es tarde cuando un pardillo se da cuenta de que lo es. 

  Atraídos, está claro,  como una polilla hacia una vela en una noche de verano, con el mismo  resultado: un chisporroteo que acaba con sus sueños, si es que los tienen.  Yo los tenía, pero están todos envueltos con papel, en el desván de mi cabeza, esperando tiempos mejores.