Es bien sabido que una ámplia mayoría de operadores que invierten a través de CFDs pierden dinero, si bien por alguna misteriosa razón este feliz hecho nunca se cita en las animadas y coloridas páginas de los proveedores de tan interesante producto financiero.
 
Pienso que la razón de esto está en que la operativa con CFDs atrae a aquellos operadores con menos conocimientos y experiencia en los mercados; operadores que probablemente no tengan el tiempo o el interés de pasarse un buen número de horas estudiando el funcionamiento de los mercados, repasando estrategias con diferentes instrumentos o zampándose especificaciones de contratos, entre otras muchas cosas necesarias para operar con futuros y opciones.
 
Pero que nadie se equivoque: la simplicidad y facilidad de operación de este instrumento no libra a nadie de exponerse a los mismos riesgos con los que lidian a diario los operadores profesionales de derivados.
 
Dudo mucho que exista un número apreciable de operadores profesionales que utilicen CFDs como instrumento de trabajo. Un profesional (definamos "profesional" cómo alguien que conoce a fondo los mercados y busca constantemente las mejores condiciones posibles para operar en ellos) no tolerará:
 

Operar fuera del mercado real.

Los CFDs son productos OTC, están fuera de los mercados organizados. ¿Cámara de compensacion? ¿Qué rayos es eso?
 

Cargar con un alto coste de financiación.

En los futuros y opciones el coste de financiación está implícito en su precio: el comprador lo paga y el vendedor lo cobra. En los CFDs se tiene que hacer un desembolso al emisor, que lo ingresa en su cuenta haciendo gala, eso sí, de una gracia y salero que ya quisieran muchos.
 

Tragarse las horquillas del emisor.

La mayoría de emisores atraen a los incautos clientes diciendo que no tienen comisiones. Eso sí, luego los esquilman con las horquillas. Para que aprendan.
 

Dejar que el emisor decida en que puedes invertir.

Los emisores seleccionan un número limitado de subyacentes entre los disponibles en los mercados. Por tanto, es el emisor y no el operador el que decide dónde invertir.
 

Despreciar el gran número de estrategias que permiten los derivados.

Las infinitas estrategias que se pueden trazar combinando futuros comprados y vendidos y opciones de diferentes precios de ejercicio y vencimiento no son posibles con los CFDs.
 
 
Aconsejo a los pocos operadores que realmente ganan dinero operando con CFDs que se pasen cuanto antes a la operativa con instrumentos de los de verdad.