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ESPAÑA.

El noble arte de cortarse las alas.


Escrito 8 Aug
Algo que nunca deja de sorprenderme es la fabulosa capacidad que tienen algunos de limitar su potencial una y otra vez. Sólo hay algo que me sorprende todavía más que eso: que siempre acaban encontrando una excusa totalmente válida según ellos para justificar la 'auto-amputación'.
 

Un operador se corta las alas cuando:

Opera con un mal broker.

Operar con altas comisiones, restricción de mercados, pocos tipos de órdenes, etc. son claras limitaciones de muchos brokers. Y nótese que cuando hablo de broker no me refiero a los bancos; esos no merecen siquiera ser llamados así.

Opera sólo con una divisa.

Se desperdician las posibles ventajas de operar con las variaciones en los tipos de cambio.

Opera sólo en un país (por más señas: España).

En el mundo hay 198 países y un número todavía mayor de mercados de valores. Quedarse con el mediocre mercado español es tener mucho aguante, sí señor.

Opera sólo con acciones.

No es razonable perderse las oportunidades que se dan en materias primas, bonos, divisas, metales preciosos, tipos de interés... Las acciones son una parte mínima de los mercados financieros globales.

Opera sólo al contado.

Muchos inversores novatos piensan que trabajar con futuros y opciones es muy difícil y conlleva mucho riesgo. Bien. Y aunque esto es completamente falso, reconozco que es una muy aparente excusa para limitarse ante los amigos.

Opera sólo en renta variable.

Hay todo un mundo de renta fija especulativa completamente desconocido para la mayoría. Las rentabilidades que se pueden conseguir con una buena gestión en renta fija dejarían los ojos fuera de las órbitas a más de uno.

Opera siguiendo los consejos de un tercero.

O dicho de otro modo: 'Dejemos que otro piense por mí'. El problema es que ese otro suele ser un 'analisto' que invariablemente hace las proclamas 'estándar' por la simple razón de que no tiene ni la más mínima idea de cualquier cosa mínimamente relacionada con lo que está diciendo. Pero bueno, al menos pone unas cuantas palabrejas en ingles en medio de la diatriba que, por cierto, suelen ser suficientes para que los tontos que le escuchan queden embobados y maravillados de tan excepcional inteligencia.

Opera en una sóla dirección.

Los precios se mueven hacia abajo y hacia arriba. Operando sólo al alza desperdiciamos cerca de la mitad del movimiento de cualquier subyacente.
 

No tiene un plan de formación y mejora.

Es decir que a los 80 años (y con un poco de suerte) sabrá  lo mismo que ahora.

No limita el riesgo.

Arriesgarse a perder el patrimonio por una mala operación es la peor forma de auto-limitación. Siempre he pensado que la verdadera diferencia entre un buen y un mal operador está en capacidad de gestionar el riesgo, frente a otras cosas bastante menos importantes como, por ejemplo, ganar dinero.
 
Al fin y al cabo, cualquiera puede ganar dinero. Un mono tirando dardos a un periódico durante una tendencia alcista del mercado tiene el 50% de probabilidades de superar el comportamiento del índice.
 

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