Imprescindible este vídeo del programa REDES sobre la influencia psicológica de las redes sociales, en el que Eduardo Punset entrevista al experto James Fowler.

Entre las principales conclusiones encontramos la magnitud del contagio en las redes sociales. Según Fowler, el contagio entre las personas de cosas buenas y malas se transmiten por las redes sociales hasta tres grados de influencia. De este modo, en promedio estamos conectados por tres grados de separación con 8.000 personas, la mayoría desconocidos, pero que influyen en nuestras vidas a través de las redes sociales.

Esta influencia se refleja en la nuestra forma de actuar, ya que tendemos a imitar el comportamiento de aquellos con los que estamos conectados. Así, los hábitos y los estados emocionales se transmiten por las redes sociales como si fueran virus. Por ejemplo, según un estudio realizado en Fràmingham, cuando un habitante se volvía obeso sus amigos directos tenían un 57% más de probabilidades de sufrir obesidad, y este contagio se producía hasta a 3 grados de separación.

Gracias a las neuronas espejo tenemos la habilidad de incorporar estados emocionales de otras personas, siendo la felicidad más contagiosa que la tristeza en las redes sociales. En concreto, por cada amigo feliz que tengamos aumenta nuestras probabilidades de alegrarnos un 9%, en cambio cada amigo infeliz sólo incrementa nuestra tristeza en un 7%. Siguiendo esta lógica matemática, cuantos más amigos tengamos en las redes sociales más probabilidades tenemos de estar felices.

Os dejamos con el vídeo y con una frase de Fowler que no tiene desperdicio: "Al ser consciente del poder de las redes sociales puedes convertirte en el motor del cambio potencial para muchísimas personas, gente que seguramente ni siquiera conocerás"