Esta mañana leía este reportaje en la versión online de El País: "Aprenda a pedir perdón para salvar su empresa". Llevo desde entonces reflexionando sobre el tema de la humildad y del saber retractarse cuando se ha cometido un error, y quería compartir con vosotros un extracto de esta noticia por mi conformidad con estas afirmaciones:
¿Debe un ejecutivo pedir disculpas cuando por acción u omisión su empresa ha causado molestias o ha puesto en riesgo la seguridad de sus clientes? "En general, cuesta pedir perdón. No tanto por una cuestión de orgullo, sino porque se interpreta que es una actitud con poco sentido empresarial en un mundo regido estrictamente por una relación mercantil", señala el economista y escritor Fernando Trias de Bes. "En estos casos las compañías optan por buscar soluciones, es decir, vías de comunicación más racionales que emocionales. Una petición pública de disculpas tiene un efecto práctico limitado. El consumidor lo que quiere es que le den una respuesta".
Tras leer esto el planteamiento es el siguiente: las empresas deben disculparse ante los errores, pero el hecho de reconocer tan fallo supone una pérdida de confianza. Por otro lado, la humildad es algo que les hace aproximarse a los consumidores... ¿Qué opináis al respecto?