Hoy los ministros de Finanzas de la zona euro han intensificado su presión sobre Grecia para para reduzca su déficit presupuestario por debajo del 3 por ciento del PIB para el 2010, lo que supone una reducción del 4% en este año. Finalmente se ha aprobado un plan de emergencia que contempla la reducción de sueldos y una reforma de pensiones para ese país.

Según Georgios Papaconstantinou, ministro de Finanzas griego, el hecho de exigir al Gobierno que haga demasiadas cosas en tan poco tiempo es peligroso, ya que cambios muy importantes que no se pueden hacer en un solo día. 

Considero que hubiera sido más interesante que, en lugar de marcar tantos objetivos, los ministros hubieran propuesto más medidas para conseguirlos. La presión en su justa medida puede estar bien para que el país reaccione, pero por otro lado puede llevarles a medidas precipitadas que cuyas consecuencias podrían ser más nocivas que el problema inicial.