Pensemos en una zapatería cuyo propietario a finales del 2007 estaba preocupado por la crisis que se avecinaba y que afectaría en primer lugar al consumo de su producto. Conocedor de este mundillo de los derivados buscó una empresa del mercado bursátil cuya cotización dependiese principalmente del consumo y escogió Inditex que en ese momento cotizaba sobre 42 €. Pensó: si se confirma la crisis y baja el consumo, bajan mis ventas y también las de Inditex, por lo que bajarán sus acciones. Sin hacer muchos cálculos compró 10 “puts” 42 de Inditex a principios de año con vencimiento junio-2008 a un precio de 3,3, es decir, se gastó 3300 €. para obtener el derecho a vender 1000 acciones a42. Pasados casi los seis meses Inditex cerró el 6 de junio a 31,07 €. Por lo que si quisiese ejercer su derecho hoy, que lo puede hacer, recibiría 11.000 €., y descontando los 3.300 que pago le quedaría un beneficio neto “anticrisis” de 7.700 €. Vemos con este sencillo ejemplo como los derivados pueden ayudar a las pequeñas empresas en los momentos de dificultad sin más que identificar un producto cotizado, en este caso Inditex, que esté lo más correlacionado posible con su negocio y adoptar una estrategia apropiada para la cual no son necesarios grandes conocimientos, solo unas pocas ideas claras. Podría haberlo hecho mejor, más científicamente, si hubiese calculado la cantidad de pérdida de beneficios que quería cubrir, haber estudiado estadísticamente en el pasado su cifra de ventas con la cotización de Inditex para hallar una cosa que se llama “beta”, etc.,etc., con lo cual habría calculado el número apropiado de “puts” a comprar. Es fundamental tener cuatro ideas claras y saber exactamente cual es la posición en cada momento, así podemos controlar el riesgo y eliminarlo con más facilidad que en cualquier otro tipo de negocio.