As i titulaba ayer en La Vanguardia, Justo Barranco, la crítica del nuevo libro escrito por Juan Ignacio Crespo Carrillo y titulado " Cómo acabar de una vez por todas con los mercados".

No he leido el libro, pero me ha impactado mucho leer su crítica, se puede resumir en cuatro frases.

a) Que los mercados son más risibles que todopoderosos.

b) Que el ahorro mundial acumulado los hace especialmente vulnerables.

c) Que su comportamiento, contra lo que dicen los académicos, es predecible.

d)Que su poder reside en que mientras los mercados son globales los gobiernos son locales.

Dice que hay un ahorro mundial acumulado de 225 billones, en 2012, el 312% del PIB global.

El crecimiento mundial seguirá cuatro años más por debajo del ritmo de antes de la crisis, y si el 2014 será un año de respiro para España porque el gobierno sólo debe bajar el déficit del 6,5 al 5,8%, 2015 y 2016 serán duros porque tocará reducir el déficit 1,5 puntos al año. Eso precipitará la economía española a otra recesión a finales del 2015 o inicios del 2016. Probablemente antes del 2018, y como traca final, asistiremos a una crisis aguda de los mercados emergentes.

Todo esto, sumado al artículo de la portada de Andy Robinson de que crece el temor a un gran estancamiento económico y el miedo no se ciñe sólo a los paises de la zona euro, cuyas tasas de paro apenas han bajado desde la recesión, sino que también alcanza a Estados Unidos.

 Me hace poner los pelos de punta si realmente existen motivos demográficos y económicos estructurales para pensar que estamos en una nueva era de estancamiento mundial.

Bueno, ahí dejo esas reflexiones y añado que el profesor de la Universidad de Berkeley, Brad Delong, comenta que España tiene mucho que perder con la deflación.

Gracias por vuestra atención.