Ahora que empiezan a confirmarse señales inequívocas de recuperación, andamos todos discutiendo como consolidar la salida de la crisis y cómo conformar una economía más sólida, aterrados por la posibilidad de recaer en errores del pasado. Y abundan las propuestas en una triple dirección: la imitación de otras economías en busca de una competitividad de la que carecemos, las grandes reformas, y el estímulo de los nuevos emprendedores.

Sin dejar de aprender de aquello que funciona en otros países, debemos congratularnos de que buena parte de nuestro tejido empresarial sea ya muy competitivo. La mejor muestra la hallamos en la extraordinaria evolución de nuestra balanza comercial, a la vez que también resultan relevantes los estudios de la OCDE , que muestran cómo nuestras grandes empresas son más competitivas que las alemanas. No ocurre lo mismo con nuestras pymes, que padecen de una dimensión media demasiado reducida. Nuestro problema, por tanto, no es que seamos poco competitivos: esque somos demasiado pequeños.

Por todo ello, resulta especialmente oportuno que nuestras empresas adquieran una mayor dimensión. Poqué sólo a partir de un tamaño mínimo es posible innovar, internacionalizarse, y financiarse adecuadamente.

 

Todo lo dicho, está expresamente autorizado por mi íntmo amigo: Jordi Alberich, Presidente de M&A Fusiones y Adquisiciones, Director general del Círculo de Economía , que precisamente a finales de mayo celebrará las jornadas de Sitges, centrado en cómo recuperar la industria para consolidar la salida de la crisis y está invitado Rajoy, invitado expresamente por el presidente del Círculo, mi amigo Antón Costas.

Todo esto es parte de un artículo de opinión de Expansión Catalunya de ayer mismo.