El sector de las telecomunicaciones afronta actualmente una nueva ruta debido a la evolución de la tecnología. En los 80 y los 90, estas empresas cambiaron de viejos monopolios estatales a grupos privados cotizados. Este paso les permitió entrar en las tecnologías con dinero fresco obtenido para invertir: internet, banda ancha, fibra y servicios móviles se desarrollaron en un abrir y cerrar de ojos (sólo 25 años) para la mayoría de los ciudadanos.

Después de esta rápida evolución, el sector vive ahora una nueva ola de consolidación. Las empresas tratan de organizar sus servicios y mercados principales, comprando y vendiendo en diferentes movimientos: España, por ejemplo, vive una reorganización en tanto que Vodafone ha comprado recientemente un operador de cable y se esperan más cambios por parte de sus competidores.

Sin embargo, por ahora, este no es el año de las telecos, si miramos a cuatro de los principales grupos mundiales en T-Advisor.

La japonesa NTT conseguirá en su año fiscal (hasta marzo de 2014) en torno a 107.500 millones de dólares de facturación, con un beneficio neto de 5.700 millones de dólares (5 dólares por acción).

La estadounidense AT&T aumentó sus ventas un 1%, hasta 128.800 millones de dólares, con un beneficio neto de 18.250 millones de dólares (3,39 dólares por acción).

La española Telefónica obtuvo 78.740 millones de dólares de ingresos (-8,5%), con un beneficio neto de 6.330 millones de dólares (1,39 dólares por acción).

La facturación de la alemana Deutsche Telekom en 2013 fue de 82.900 millones de dólares (+3,4%) y el beneficio neto ascendió a 1.280 millones de dólares después de las pérdidas de 2012 (0,69 dólares por acción).

La comparación en los datos principales hecha por T-Advisor ofrece los siguientes resultados:

 

Rentabilidad

en 2014

Volatilidad

en 2014

Score

Liquidez

VaR

1 semana

NTT

-0,42%

15,48%

4,32

9

-3,53%

AT&T

-2,45%

16,86%

3,71

10

-3,71%

Telefónica

-5,70%

20,57%

1,61

10

-4,75%

Deutsche Telekom

-7,48%

19,14%

3,71

9

-5,13%

Los inversores perciben que estas grandes empresas no son tan prometedoras como antes. Los ingresos crecen lentamente, lo que reduce las oportunidades futuras de inversiones tecnológicas, compras y beneficios. Ninguna tiene una rentabilidad positiva en lo que va de año y la volatilidad es bastante alta para ser un típico valor blue-chip. El score registra también la debilidad de sus magnitudes. Es posible que tengamos que incluir algunos nuevos actores (y excluir algunos de los actuales) en un par de años dentro de un análisis similar. La capacidad de unirse a los desarrollos de nuevas tecnologías será vital para ello.