La caída del peso Argentino vista la semana pasada, nos muestra una visión global de lo que está sucediendo en otros países emergentes  en los cuales también se han sufrido importantes bajadas en las cotizaciones de sus monedas.

Las decisiones de la Fed no han provocado más que tensiones e incertidumbre en los mercados con la retirada de los estímulos en 10.000 millones de dólares, acrecentando aún más esta caída.

¿Deberían preocuparnos estos países?

La respuesta es rotundamente sí, ya que sólo las ocho principales economías emergentes (sin contar México) tienen un valor igual a China, que es la segunda potencia mundial.

Hace diez años el PIB de Argentina, Brasil, Venezuela, India, Indonesia, Rusia, Sudáfrica y Turquía suponía un cuarto de lo que generaba EEUU pero  actualmente ha ascendido en un año a 9 billones de dólares (todo el PIB de China) o lo que es lo mismo, más de la mitad del PIB de EEUU (16 billones en 2012).

¿Qué implica esto?

De continuar con los recortes, la reacción de las bolsas podría ser muy negativa. Por el contrario, si no hubiera ningún tipo de sorpresa por parte de la Fed, si no se hicieran recortes adicionales y se mantuviesen las compras por 75.000 millones anuales, se vería una reacción alcista. En ambos casos es de esperar que haya volatilidad.

La mayoría de expertos están de acuerdo en que la incertidumbre y los problemas con estos países emergentes y sus divisas pueden desestabilizar en menor medida las bolsas, pero no deben de cambiar la visión alcista de los mercados.

¿Un ejemplo?

Imagínese un inversor que pide dinero prestado (en EEUU  0.00-0.25%) y busca una rentabilidad mucho más atractiva, por lo que se decide por países emergentes.  Entonces Bernanke, antes de su despedida, anuncia que como la recuperación de la economía está en camino, subirá los tipos de nuevo.  Esto nos provoca dos problemas; primero que el Dólar se fortalece por la retirada de estímulos y, por consecuencia, su inversión en moneda de países emergentes ya vale significativamente menos, y segundo ; aumenta el coste de financiación en EEUU por lo que los inversores empiezan a retirar sus dinero de los emergentes, provocando fuertes ventas y depreciación en las divisas.