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Los salarios reales bajan y los mercados no pueden subir.


Escrito 13 Sep 12

La decisión del Gobierno de subir los impuestos, primero el IRPF y luego el IVA, y el trabajo discreto de la inflación están disminuyendo la renta disponible de las familias y, por tanto, su capacidad de ahorro y su capacidad de consumo.

En este escenario, las empresas no nacionalizadas se ven incapaces de aumentar sus ingresos, pues no pueden repercutir estas cargas en los precios sin sacrificar el volumen de mercancía vendida (difícil de recuperar), por lo que estrechan los márgenes, lo que, a su vez, les empuja a luchar por costes más reducidos, incluidos los costes laborales, que no ayudan a mejorar la renta real de las familias.

La inflación viene conducida, fundamentalmente, por el incremento de los impuestos y de factores productivos no nacionales, principalmente la energía, que está presente en una gran parte del ciclo productivo, del ciclo comercial y del ciclo de la vida. Las industrias, para producir consumen electricidad que, a su vez , es producida a base de hidrocarburos (el 30% aprox.), que son importados en su práctica totalidad (98%), y que son escasos y mundialmente demandados, por lo que ostentan precios altos. España depende en un 70% del exterior para abastecer sus necesidades energéticas. Por otra parte, el precio de la electricidad está regulado (para el público, o sea, para el consumo sobre el que se mide la inflación) y tiene un mecanismo de ajuste respecto a sus costes de producción, que genera inflación intermitente.

Si las cosas continúan así, la economía española tiene pocas opciones de recuperarse y prosperar. Lo peor es que todo parece indicar que las cosas seguirán así, pues las soluciones no se están aplicando y, de aplicarse, tardarán en hacer efecto.

Es necesaria una reducción importante del gasto público que permita una bajada de impuestos. Ello permitiría mejorar la renta real de las familias, lo que, a su vez, permitiría mejorar el consumo y el ahorro. Sabemos que esto no se va a producir a corto plazo. Y ello nos marca el escenario de inversión de los próximos meses: los inversores nacionales tienen cada vez menos dinero para invertir y los inversores extranjeros no se van a ver muy atraídos por escenarios de consumo bajos, que no prometen retornos crecientes.  Si vemos la evolución de los grandes valores (IBEX 35, los más internacionalizados y diversificados) vemos que han llegado a perder el 68% de su valor (Fibonacci puro), comparando con los máximos de noviembre de 2.007. Pero los pequeños han llegado a perder un 85%. Estos mínimos se registraron a primeros de junio. Desde entonces el IBEX ha recuperado un 30% a principios de esta semana, pero los valores pequeños solo han recuperado, en el mismo periodo, un 16%. Hay poca inversión en las empresas que operan en ámbito nacional.

Esto también significa que las empresas pequeñas, hasta que no mejore la disponibilidad de crédito, no van a invertir, puesto que no tienen  dinero para hacerlo. Por lo menos en España. Pero tampoco mejorando el crédito va a mejorar el escenario de inversión, puesto que las perspectivas de obtener retornos de esa inversión solo van a mejorar si mejora el consumo, que solo lo hará, a su vez, con menos impuestos.

Por tanto la “bolsa”, podrá subir un poco más, mientras se ajustan los precios a las expectativas "serenas" de valor de los títulos en un escenario inflacionista, pero tiene muchas dificultades para subir más de forma significativa hasta que no haya cambios de gran calado en la política económica y fiscal.


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