El texto que escribo a continuación narra, lo que vivió Sebastián Haffner en la hiperinflación Alemana de los años 20. ( Esto se repite una y otra vez en la historia, por ejemplo en 2013 la inflación de Venezuela fue de casi un 50% mientras la bolsa de Venezuela subió casi un 500%).

"Todos los que tenían una cuenta de ahorro, una hipoteca o cualquier otro tipo de inversión vieron cómo éstas desaparecían de la noche a la mañana. Pronto dejó de importar si se trataba de una ca ... lderilla ahorrada o de un gran capital. Todo se esfumó. Muchos optaron rápidamente por otras inversiones para después darse cuenta de que aquello no conducía a nada. Enseguida estuvo claro que había ocurrido algo que echaba a perder el capital de todos y les hacía dirigir sus pensamientos hacia cosas mucho más urgentes.

El coste de la vida había comenzado a dispararse, pues los comerciantes le pisaban los talones al dólar. Medio kilo de patatas, que el día anterior costaba todavía 50000 marcos, al día siguiente valía ya 100000; un sueldo de 65000 marcos traído a casa un viernes el martes siguiente no llegaba para comprar un paquete de cigarrillos.

¿Qué iba a ocurrir? La gente pronto encontró una isla donde ponerse a salvo: las acciones. Era la única forma de inversión que de algún modo podía aguantar aquella velocidad. No de forma regular ni todas en la misma medida, pero mas o menos lograban mantener el ritmo (poder adquisitivo). Así que uno iba y compraba acciones. Cualquier pequeño funcionario, cualquier empleado, cualquier trabajador por turnos se convirtió en accionista. Las compras diarias se sufragaban vendiendo acciones. Los días de cobro se producía un asalto generalizado de los bancos y las cotizaciones salían disparadas como cohetes hacia el cielo. La banca nadaba en la abundancia los bancos nuevos y desconocidos crecían como setas y hacían negocio rápidamente. La población entera devoraba el informe bursátil a diario.

Quienes peor lo pasaron fueron los viejos y los que vivían alejados de la realidad. Muchos fueron arrastrados a la mendicidad, otros tantos al suicidio. A los jóvenes y a los mas espabilados les fue bien. De la noche a la mañana se vieron libres, ricos e independientes".