Una lechera llevaba en la cabeza un cubo de leche recién ordeñada y caminaba hacia su casa soñando despierta. "Como esta leche es muy buena", se decía, "dará mucha nata. Con la nata haré mantequilla blanca, que me pagarán muy bien. Con el dinero, me compraré gallinas y usaré los huevos, la leche, la mantequilla y la nata para hacer pasteles y ser una gran empresaria.

La lechera se tropezó, y entonces el cubo de leche cayó al suelo. Así que la lechera se quedó sin huevos, sin mantequilla, sin nata y, sobre todo, sin leche y con su sueño roto.

El gran error de la lechera no fue su tropiezo ni soñar despierta, sino su falta de resiliencia. El más mínimo contratiempo sirvió de excusa para no luchar por su sueño. Podía haber pensado en llevar una tapa para el cubo o llevar el cubo en un lugar más estable, como un carro, por ejemplo.

 Otros soñadores sí pudieron llevar su historia más allá de la adversidad; sólo que en esta ocasión no estoy hablando de un cuento. Os dejo un fantástico link que explica una historia de la que todos tenemos mucho que aprender.

https://www.youtube.com/watch?v=57Vkiu0rXlU