En este segundo artículo que escribo para Unience me gustaría centrarme en las evidencias empíricas que sostienen que la inversión en valor es la única alternativa viable para obtener resultados satisfactorios de forma consistente, para ello me he apoyado fundamentalmente  en 2  informes:

 

- “ The Cross- Section of Expected Stock Returns “ de la Universidad de Chicago  

- “ Contrarian Investment, Extrapolation and Risk ”  del National Bureau of Economic Research.

 

La mejor prueba del funcionamiento de la filosofía de inversión en valor está en sus resultados. Analizando la trayectoria de todos aquellos inversores que siguen esta disciplina, observamos que el “Value Investing” ha funcionado durante extensos periodos de tiempo y ha batido al resto de estrategias alternativas en horizontes temporales superiores a un ciclo económico.

 

Dos fuentes distintas evidencian esta superioridad:

 

(i)                 La primera fuente, teórica, se basa en tests cuantitativos:

 

Funcionamiento:

 

·         Se toman todos los valores presentes en un gran universo, como por ejemplo el NYSE.

·         Se dividen los valores en diferentes grupos (deciles, cuartiles, etc) utilizando diversas medidas de valoración, como PER,  o Precio-Valor contable. Las carteras de valor serán aquellas con bajos PER y bajos P-VC.

·         Se mantienen estas carteras por un periodo de tiempo fijo, generalmente un año.

·         Se recogen los datos de los precios el último día del año.

·         Por último, se añaden los dividendos al incremento (disminución) de precio que hayan experimentado la cotización de las acciones para conseguir el retorno total de cada cartera durante ese periodo anual.

·         Se comparan los retornos totales de cada cartera. 

 

Los resultados muestran que de manera recurrente las carteras value producen mejores rendimientos que la media (refiriéndonos como media al conjunto del mercado) en casi todos los periodos y en todo tipo de mercados (alcistas, bajistas, laterales..). Por ejemplo, las carteras con un bajo Precio-Valor contable han superado al mercado entre un 3-5% al año, desde los años 20. Así mismo las carteras seleccionadas en base al criterio de tener un PER bajo han tenido un éxito similar. En contraste, las carteras compuestas por acciones con PER altos o con un múltiplo de Precio- Valor contable alto (compañías que están de  moda) han tenido rendimientos mediocres. Estos valores tienden a estar sobrevalorados generalmente porque las compañías han experimentado un crecimiento rápido de beneficios y ventas en el pasado reciente. Desafortunadamente, todo ese éxito y expectativas de mejores resultados ya suelen haber sido incorporados en el precio de la acción para el momento en el que se confecciona la cartera.

 

Sin embargo, los cálculos para hallar el valor intrínseco son más complicados y requieren un mayor conocimiento específico de la industria y la compañía que analizamos y no se puede desglosar en un simple análisis de ratios financieros aunque en muchas ocasiones estos sigan patrones propios del modelo de valor que estamos describiendo. De todos modos, la sorprendente evidencia empírica del éxito de estas carteras value seleccionadas de forma mecánica nos debería  alertar acerca de los grandes beneficios que se podrían conseguir con una investigación diligente. No obstante, la mayoría de gestores al no seguir esta filosofía, obtienen resultados peores que el mercado (70% de los gestores presentan resultados inferiores a las medias del mercado en el largo plazo). Por lo tanto, esto nos indica que no son abundantes los gestores que baten al mercado por un 3-5% anual a lo largo de varias décadas (no obstante, con el avance de los equipos informáticos es cierto que estos retornos extraordinarios, aunque aún existentes se han reducido en los últimos años).

 

(ii)               La segunda fuente, es el rendimiento superior al mercado que instituciones seguidoras de filosofía de valor original basado únicamente en múltiplos (e.g. Tweedy Browne), siguiendo las directrices marcadas por Graham y Dodd, han conseguido retornos similares a los teóricos de las carteras anteriormente expuestas elegidas de forma mecánica. Hay que resaltar, que a diferencia de los estudios mecánicos, estas instituciones han generado retornos reales para sus clientes y no se trata de un simple experimento.