España va a contar de ahora en adelante con los recursos para poder deshacerse del lastre que le ha impedido avanzar hacia la recuperación económica.
La primera reacción de los inversores no puede ser otra, en mi opinión, que la de la elevación de su apetito de riesgo con respecto a España y a Europa en general.
Hay que decir alto y claro que quien se endeuda con Europa es el Estado Español, no es ni el FROB, ni son los bancos.
Existen ya economistas, y algunos con notable prestigio, que prevén un futuro incierto en el que España puede volver a tener que ser asistida, esa vez ya con un rescate en toda regla
 
Para entender el efecto que sobre nuestra economía y sobre los mercados puede tener el acuerdo de financiación para rescatar a los bancos españoles con problemas, creo que  habría que partir reconociendo el lugar en donde nos encontrábamos hace tan solo unos pocos días. En el último mes, y precipitado por un aluvión de información confusa y por desvelarse datos caóticos sobre la situación de la cuarta entidad de crédito española, Bankia, los mercados financieros, movidos por el miedo, llevaron a cabo un intenso proceso de desinversión en riesgo de España que  elevó  el coste de financiación de la deuda y los CDS (protección contra "default" del Estado Español) a niveles records. Se volvió a a poner en tela de juicio la continuidad del euro y Fitch nos rebajó hasta el umbral del bono basura. No hace falta mucho para reconocer un escenario evidente de muy alto riesgo que podría haber seguido autoalimentándose de no haberse llevado a cabo ninguna actuación.
El Gobierno decide emprender una acción de saneamiento de las entidades financieras con problemas para alejar la incertidumbre y propiciar la reanudación del circuito crediticio, actualmente inexistente. La decisión, que quiere llevarla a cabo con todas sus consecuencias (auditorías externas), le lleva a tener que hacerse cargo de Bankia con un déficit de capital superior a 20 mil millones de euros. En condiciones normales de mercado, el Estado Español no hubiese tenido ningún problema para encontrar financiación de este importe que supone alrededor de un 2% del PIB. Pero la elevada presión que se estaba sufriendo tanto del mercado como de las instituciones europeas desaconsejaba utilizar esta salida.
El acuerdo de financiación que se alcanzó el sábado, aporta un colchón de  hasta 100 mil millones de euros, destinado únicamente a la capitalización de bancos con problemas, con un tipo de interés que no penaliza a España y sin condiciones de tipo fiscal o de política económica. En estos términos se encuentra la clave que diferencia el caso español del de otros paises como Irlanda, Grecia o Portugal, y es algo que va a ser tomado en cuenta positivamente por los mercados. No hay que olvidar, sin embargo, que las condiciones macro como el cumplimiento de déficit ya las tenemos impuestas y que medidas como la reforma del mercado laboral e incluso rebajas de salarios a funcionarios públicos ya han sido llevadas a cabo, no solo por este gobierno sino también por el anterior.
Por esto, y partiendo de un escenario pésimo, que en gran medida está ya descontado en mercado, tanto de  renta fija como bolsa o divisa, la primera reacción de los inversores no puede ser otra, en mi opinión, que la de la elevación de su apetito de riesgo con respecto a España y a Europa en general. 
España va a contar de ahora en adelante con los recursos para poder deshacerse del lastre que le ha impedido avanzar hacia la recuperación económica. Esto es muy importante.
 
Miguel A. Rodriguez
Analista de XTB