• Con una unión fiscal desaparecería  de inmediato cualquier problema de acceso individual a los mercados de deuda pública 
  • Lo que nos muestra la crisis actual es algo de lo que ya se venía hablando desde la creación del euro, la enorme diferencia entre los países que componen esta zona monetaria
  • Con una unión bancaria se evitaría el problema que actualmente está sufriendo España de tener que traspasar riesgo bancario privado a riesgo público con el empeoramiento subsiguiente de las cifras de déficit

La unión monetaria de  la zona euro se creó en el año 1999 con muchas incertidumbres del lado de los inversores, tantas, que  el euro comenzó cayendo tan precipitadamente en el Forex que hizo falta la intervención conjunta de los principales bancos centrales del mundo para restaurar la normalidad.

Posteriormente, y gracias al enorme soporte de las compras de China que convertía parte de sus reservas en dólar en euros, la divisa  se fortaleció, excesivamente en mi opinión,  y dio sensación de confianza en los mercados.

La época de bonanza económica de  la primera década del siglo XXI, con tipos de interés bajos y crecimiento alto, contribuyó a que la divisa de Europa se mantuviera en un estatus alto, de moneda de referencia mundial. Pero  los errores cometidos en su diseño no han aparecido hasta estos días en los que una crisis financiera internacional que comenzó en EEUU con las titulizaciones de préstamos de baja calidad que abundaban en las carteras de sus bancos, y que posteriormente se extendió a Europa por la caída abrupta en la actividad  económica,  puso de manifiesto por  un lado la fragilidad de los países más débiles de la Eurozona, como Grecia, y el exagerado endeudamiento que estos países habían asumido , facilitado precisamente por pertenecer a la zona euro.

En definitiva,  lo que nos muestra la crisis actual es algo de lo que ya se venía hablando desde la creación del euro pero que solo se muestra en estos momentos, la enorme diferencia entre los países que componen esta zona monetaria. Los criterios de convergencia que en un principio se impusieron, fueron luego relajándose y en épocas de vacas flacas los más vulnerables salen desfavorecidos.

El punto clave sobre el que se mueve todo el problema es el de crear una verdadera unión monetaria, algo que debería haberse llevado a cabo antes o al menos muy al principio de la implantación de la moneda única. En definitiva, son decisiones de tipo política, que en los momentos actuales todavía encuentra detractores, principalmente Alemania.   Lo que llamo  una verdadera unión monetaria se basa en los pilares de la unión fiscal y la unión bancaria.

La unión fiscal supone cesión de soberanía de los países individuales a favor de una autoridad fiscal europea que decidiría sobre el destino de los gastos públicos  que se realicen así como sobre el control del presupuesto.  Con una unión fiscal desaparecería  de inmediato cualquier problema de acceso individual a los mercados de deuda pública y con ello el principal escollo con que nos tropezamos en los momentos actuales. El inconveniente es que se necesitarían, al menos al principio, trasvases de capital que debería salir de los países más ricos en favor de los que actualmente están más endeudados. Posiblemente  la calificación crediticia del nuevo eurobono no sería triple A.

La unión bancaria es también otro de los requisitos para crear una zona monetaria. Actualmente cada país tiene su propia normativa para sus bancos  y sus propios reguladores. Las necesidades de España para recapitalizar a parte de sus bancos las está asumiendo en solitario porque los sistemas bancarios son nacionales, no son europeos. Si tenemos en cuenta que el sistema financiero es un elemento esencial dentro del sistema monetario (los bancos son creadores de dinero también),  no tiene sentido que existan diferentes organizaciones financieras nacionales que compartan una misma moneda.  Las normas y sobre todo la supervisión debe unificarse para evitar crear disfunciones y desequilibrios como los que estamos presenciando: fugas de capitales de bancos griegos y españoles también hacia otros bancos que pertenecen a la misma zona monetaria pero que son percibidos como más seguros. El objetivo de la unión bancaria sería en definitiva crear un marco similar para todas las instituciones financieras europeas, con un supervisor único (quizás desaparecerían los bancos centrales nacionales)  y con un fondo de garantía de depósitos único y extensible a todos los bancos de Europa.  Con una unión bancaria se evitaría el problema que actualmente está sufriendo España de tener que traspasar  riesgo bancario privado a riesgo público con el empeoramiento subsiguiente de las cifras de déficit, el encarecimiento de la financiación de la deuda y el efecto contagio al resto de los países.

Las últimas conversaciones de los líderes de la eurozona parecen ir encaminadas a conseguir este tipo acuerdos que como digo son indispensables para crear una verdadera unión monetaria y por ello para la supervivencia del euro. Los movimientos políticos son importantes para llegar a estos compromisos  y todo indica que existe una mayoría en estos momentos en Europa que quiere conseguirlo.

  

Miguel A. Rodriguez