Se ha anunciado la llegada -por fin- a España de los productos de la gestora Vanguard, una de las mayores del mundo y famosa por sus fondos de inversión de gestión pasiva y muy bajos costes.

A la espera que se comercialicen, he encontrado un artículo en ETF.com -en inglés- que me reafirma en mi sospecha inicial de que es preferible invertir en los fondos, antes que en los ETFs (fondos cotizados).

El resumen de los motivos es el siguiente:

- En los fondos no hay margen entre compra y venta.

- Cuando compras un fondo siempre pagas el valor liquidativo. Un ETF puede cotizar por encima o por debajo de dicho valor.

- Los ETFs no son tan "fraccionables". Uno puede comprar 1,5 participaciones en un fondo de inversión, pero tiene que elegir entre comprar una acción de ETF o dos acciones.

- Mayor facilidad en los fondos para las compras periódicas: el dollar cost average que da buenos resultados a largo plazo.

- Los ETF sufren pérdidas de caja al repartir dividendos.

- Finalmente, los ETFs carecen de la traspasibilidad fiscal de los fondos.