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secuoya23
20:04 el 10 septiembre 2012

Aprenda a pensar como un rico

 

Por Juan Ramón Rallo                                                          
 
La diferencia más importante entre un rico y un pobre no está en sus patrimonios, sino en sus perspectivas. Hay personas con muchas riquezas que afrontan la vida como si fueran pobres, y hay personas con muy pocas propiedades que tienen la actitud mental de un rico. A largo plazo, los primeros suelen acabar en la ruina y los segundos, amasando grandes cantidades de dinero.
El mundo está lleno de ricos que volvieron a serlo después de conocer la ruina y de pobres que, tras engrosar las filas de los nuevos ricos, finalmente volvieron a sumirse en la miseria. Los primeros dominan el arte de crear riqueza; los segundos son demoledoramente eficaces destruyéndola.
 
Puede que el autor del libro que nos ocupa, Robert Kiyosaki, sea, junto con Napoleón Hill, el pensador que más ha trabajado para proporcionar una buena educación financiera a las clases medias y trabajadoras.
 
Kiyosaki empieza relatando su propia experiencia personal. Así, sabremos que su padre, un funcionario bien remunerado, estaba obsesionado con que terminase los estudios universitarios, encontrase un trabajo estable y bien pagado y adquiriera una casa a modo de inversión. Muy distinto era el padre de uno de sus amigos: un empresario que no terminó la educación básica, que detestaba trabajar para otros (ya fuera el Estado o los accionistas de una compañía), especialmente de manera indefinida, y en cuya lista de prioridades la compra de una vivienda figuraba en los últimos lugares.
 
Kiyosaki comparó ambas concepciones a fin de averiguar cuál era la mejor. Pues bien: a la primera acabó denominándola visión del "padre pobre"; a la segunda, visión del "padre rico".
 
La enseñanza básica que Kiyosaki trata de transmitir es que la riqueza no está ligada al consumo compulsivo, sino a la posesión de un conjunto de activos (patrimonio) que generen rentas suficientes como para poder vivir sin trabajar.
 
Según Kiyosaki, el error de los pobres es que prestan mucha atención a la renta de los ricos y ninguna al origen de la misma. Los ricos poseen acciones, empresas, bonos o inmuebles que les proporcionan periódicamente dividendos, beneficios, intereses y alquileres. De hecho, si son prudentes y sólo consumen una pequeña porción de su renta podrán reinvertir el resto, ampliar su columna de activos y lograr una renta aún mayor en el futuro. El rico no necesita trabajar por dinero: su dinero trabaja por él.
 
Los pobres, por el contrario, quieren vivir como si fueran ricos pero sin ser como ellos. Dicho de otra manera: buscan trabajos con altos salarios para así poder disfrutar cuanto antes de una renta como la de los ricos. El problema es que, en lugar de invertir esos altos salarios en adquirir activos que les permitan alcanzar en el futuro la independencia financiera, los dilapidan casi por entero en el consumo, en vivir como ricos. Y, claro, como su renta procede sólo de una fuente (el trabajo), cualquier bache laboral (despido, reducción salarial) implica una disminución de la misma y, en teoría, del consumo. En teoría, porque en la práctica suelen preferir endeudarse para mantener su status.
 
Total, que mientras los ricos se embarcan en un proceso de acumulación de activos, los pobres lo que hacen es acumular pasivos. Cada vez tienen que destinar una mayor porción de su salario a amortizar los intereses de las deudas que han contraído, de modo que, lejos de encaminarse a la independencia financiera, van acercándose cada vez más a la insolvencia. Kiyosaki denomina a este proceso "la carrera de la rata": se trata de un círculo vicioso de endeudamiento del que cada vez es más difícil salir.
 
Frecuentemente, la carrera de la rata empieza con la adquisición de la primera vivienda. En EEUU –y para qué hablar de España– son muchos los que consideran que su residencia habitual es la inversión más importante que pueden acometer. Así que nada más lograr un trabajo más o menos indefinido conciertan una hipoteca con el objeto de comprarla.
 
A juicio de Kiyosaki, se trata de una decisión desafortunada, dado que se asume un volumen muy elevado de gasto en un momento en que la renta del sujeto es más bien modesta. Y, claro, pasa lo que pasa, que son legión los que se quejan –y para qué hablar de España– de que el sueldo apenas les llega para pagar la hipoteca.
 
Por incurrir en prácticas de este tipo, los pobres no pueden ahorrar y adquirir activos que les proporcionen renta. Su sueldo va a parar esencialmente al Gobierno y a los bancos; y si quieren consumir más (por ejemplo, para pagar los estudios de sus hijos) lo normal es que se vean forzados a buscar un segundo trabajo.
 
Kiyosaki cree que la pésima formación financiera que proporciona la educación pública es la causa última de la generalizada percepción de que los ricos son cada vez más ricos y los pobres, cada vez más pobres. También influye poderosamente lo que se enseña en los hogares: los padres pobres transmiten a sus hijos ideas erróneas y los condenan a seguir siendo pobres, mientras que los ricos enseñan a los suyos a conservar y ampliar el capital acumulado.
 
La idea última de Kiyosaki está muy relacionada con las enseñanzas del filósofo Edward Banfield y, en buena medida, con las de la Escuela Austriaca de Economía. Según Banfield, la diferencia fundamental entre los ricos y los pobres está en su horizonte temporal: los primeros son capaces de representarse el futuro con mucha mayor nitidez y claridad. O, dicho a la manera austriaca: los ricos son capaces de idear planes a más largo plazo. Su horizonte temporal no está limitado a la satisfacción de las necesidades inmediatas, sino que efectúan transacciones intertemporales: renuncian a parte del consumo presente para poder disfrutar de más recursos en el futuro.
 
Si lo que quiere es alcanzar la independencia financiera, no sólo es importante que sepa invertir de manera adecuada, también ha de saber cómo gestionar sus finanzas. La clave está ahorrar con prudencia e invertir con éxito. Y en prestar mucha atención a maestros como Kiyosaki.
ROBERT KIYOSAKI Y SHARON LECHTER: PADRE RICO, PADRE POBRE: LO QUE LOS RICOS ENSEÑAN A SUS HIJOS ACERCA DEL DINERO ¡Y LA CLASE MEDIA NO! Aguilar (Madrid), 2008, 280 páginas..
 
http://libros.libertaddigital.com/aprenda-a-pensar-como-un-rico-1276235401.html
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Excepcional resumen de Kiyosaki.

Los ricos gozan de sus lujos después de años de acumular activos que financiarán su consumo y lujos futuros.En cambio la clase media quiere los lujos ya, desde el primer momento, sin tener activos que los financien, ¿como lo hacen? Endeudándose y entrando en la carrera de la rata, trabajando para las entidades financieras y para papá Estado.

José Enrique, yo sé lo que tú te llevarías si te dieran la oportunidad de entrar en casa de uno de los hombres más ricos del mundo, y sé que no serían sus joyas, ni un Picasso..., probablemente empezarías por la biblioteca y te llevarías algún libro. Llevarse las ideas que han enriquecido al magnate y no su dinero, esa es la clave.

Conseguir que nuestro dinero trabaje para nosotros es básico, contemplar esa moneda de un euro como una semilla con un gran potencial a interés compuesto. En cualquier caso, la mejor inversión es la formación, la inversión en uno mismo, porque el Estado nos puede expropiar y robar nuestros bienes pero lo que nadie nos podrá arrebatar es nuestra formación como personas.

Yo también opino, como tú y como Rallo, que la fusión de la escuela austríaca y el value investing son imbatibles en el largo plazo.

Saludos

 

Me ha llamado mucho el título del artículo y aun más unas frases que entrecomillo:

Los pobres "quieren vivir como si fueran ricos pero sin ser como ellos. Dicho de otra manera: buscan trabajos con altos salarios para así poder disfrutar cuanto antes de una renta como la de los ricos"

Los ricos  "si son prudentes y sólo consumen una pequeña porción de su renta podrán reinvertir el resto, ampliar su columna de activos y lograr una renta aún mayor en el futuro"

Tras acabar su lectura me planteo ¿quien vive mejor, el rico o el pobre(aunque no debe serlo pues tiene para dilapidar según este artículo)? o incluso ¿Quien habrá vivido mejor a lo largo de "TODA" la vida, de ambos personajes que se contraponen en el articulo? Pero sobre todo si no se llega a vivir una vida longeva, parece que el rico se queda en la fase de prudencia y acumulación y no disfruta nada¿no?

 

 

@Javier6:  Son demasiados los frentes que abres con tus preguntas aunque no es menos cierto que las respuestas están en las mismas preguntas. Un hombre extraordinario es un hombre ordinario que se plantea preguntas extraordinarias y Kiyosaki lo hizo.

@javier6  Sobre las preguntas que planteas ¿quien vive mejor, el rico o el pobre(aunque no debe serlo pues tiene para dilapidar según este artículo)? o incluso ¿Quien habrá vivido mejor a lo largo de "TODA" la vida, de ambos personajes que se contraponen en el articulo? Pero sobre todo si no se llega a vivir una vida longeva, parece que el rico se queda en la fase de prudencia y acumulación y no disfruta nada¿no?

Yo pienso que el fondo del problema radica en que la vida tiene siempre un fondo dramático, es impredecible. Los seres humanos nos enfrentamos al futuro lo mismo que un navegante en su barco en una noche cerrada en medio de una tempestad, ese es nuestro futuro, pero si resulta que en medio de esa tempestad que es nuestro futuro vemos la luz de un faro, ya sabemos a pesar de todas las dificultades a donde dirigirnos y hacia donde emprender rumbo. Para hacer frente a ese futuro incierto tenemos dos muletas, dos apoyos:

1º La propia función empresarial: es decir en la medida que culmino etapas de mi vida, retos, metas, reduzco la incertidumbre pues por ejemplo:  si acabo mi carrera, mi master y domino varios idiomas está claro que tengo más oportunidades que sino la tuviera.

2º Las instituciones: son normas pautadas de comportamiento que ayudan vivir en sociedad. La familia, el matrimonio ( bueno antes generaba seguridad hoy en día no), el derecho, la moral y el dinero. El dinero es una de las instituciones sociales más importantes pues no sólo  ayuda a hacer frente a nuestro futuro incierto sino que además, sin su aparación no se hubiera desarrollado la sociedad como está ahora sino que seguiríamos en la epoca del trueque vía intercambios en una economía de casi subsistencia. 

En el recomendable libro " El Barbero rico" Roy Miller nos propone que ahorremos el 15% de nuestro sueldo mensual. No se trata de ser unos obsesionados con el ahorro y vivir miseramente, simplemente conforme te llega el sueldo retiras el 15% y el resto puede gastarlo en lo que necesites o quieres.  Conozco muchas personas que durante muchos años han ganado mucho dinero pero no tenía el hábito del ahorro, seguramente si hubieran ahorrado aunque sea sólo ese 15% de su sueldo  durante parte de su vida laboral y a ello deberíamos sumarle formación financiera para saber donde invertirlo no se verían como algunos se ven con 50 años tras una vida de trabajo entera sin dinero,trabajo, en paro y sin poder cobrar una pensión.

En el fondo cada uno es libre de si quiere o no gastar todo su sueldo,pero en los tiempos que corren lo considero una imprudencia y temeridad sabiendo que la vida siempre es impredecible y tener esa institución como es el dinero de apoyo nos podría resolver muchos problemas sobre todo en situaciones como las actuales.

Saludos

@Javier6

Otro libro recomendable, en el sentido que apunta @secuoya23 es el Hombre más rico de Babilonia, su protagonista ahorra tan sólo un 10 % e igualmente se hace rico, como es lógico, siempre que se respeten determinadas reglas.

El futuro es impredecible y en caso de fallecimiento prematuro por lo menos habremos contribuído con nuestro ahorro a dejar un mundo mejor.

No es más feliz quien gasta y consume más, una de mis aficiones es leer ensayos sobre la felicidad y esa opinión es unánime, en cambio, sí que suele ser más feliz quien dispone de medios para gozar de libertad financiera.

Rallo ha estimado, y yo de él me lo creo, que dentro de 35-40 años la pensión media en España rondará los 900 euros, sólo 100 euros más que hoy, así que si no queremos pasar necesidades no hay otra opción que ahorrar e invertir, y esperemos que la vida nos de salud para gozar de esa capitalización, que según Rallo tan sólo invirtiendo ese dinero de la SS, al 5 % nos aportaría una jubilación  media de 2.500 euros y un patrimonio que genera esas plusvalías mensuales de unos 500-700 mil euros y que en caso de fallecer podrían disfrutar nuestros herederos (eso si no nos lo arrebata Papá Estado con el impuesto de sucesiones).

Les agradezco sus palabras, especialmente las que se refieren al autor Kiyosaki, gracias @Luis1.

Me excusarán si les respondo sin haber leido aun ninguno de los libros que me recomiendan aunque intentaré leerlos. Intuyo que han pensado que mis letras reflejaban la idea de no ahorrar nada, y no era esa idea, creo que necesito matizarme.

La idea que trataba de expresar es que la libertad muchas veces, sea financiera o integral de la persona, se consigue disfrutando del momento, sin ni siquiera estar condicionado por el futuro; pues a veces quien más nos recorta nuestra propia libertad es nuestro raciocinio que nos hace proyectarnos hacia el futuro, poniendonos frenos en el presente... "por un por si acaso". Eso no quiere decir que no seamos prudentes y no se ahorre dentro de nuestras medidas, pero inisisto, siempre y cuando no condicione nuestro presente. Y ustedes creo que su presente lo condicionan en virtud de ese futuro.

Si se dan cuenta todos sus opiniones nos hablan de un futuro peor que el presente; en la actual situación parece que ese pensamiento es el normal y lógico. Pero estoy seguro que mi padre que está jubilado en la actualidad, no le hubiera sido necesario en su presente pensar en ess futuro que es el presente de hoy, pues su jubilación le cubre todas sus necesidades perfectamente (claro está porque también pago en aquel presente que es pasado la hipoteca y cuantos demás gastos tuvo). Es decir, que si lo hubiera sabido no hubiera tenido que sacrificarse tanto en aquel pasado para su futuro incierto, que ahora es su presente. Esta afirmación la puedo extraer viendo la edad de mi padre y su forma de vida, que insito se privó de disfrutar de aquel presente para un futuro, en el cual apenas si tiene gastos, pues sus placeres no son viajar, ni comprar coches, ni comer manjares, ni... ni nada que en nuestro presente y a nuestra edad si lo disfrutamos.... la edad, la poca movilidad, los achaques, las intolerancias, las alergias, las... todo eso hará también que casi en un 100% nuestro nivel de gastos disminuya enormemente por lo cual no es necesario ahorrar tanto para nuestro futuro .... que no es tan incierto ni tan costoso.

Miren su admirado Warren; observen como vive: austeramente. Cuales son sus placeres; invertir! Creen que necesita ahorrar o hacerse un plan de ahorro?. Igual que ustedes, su mayor capital seguramente lo tendrán minutos antes de su muerte,... dejandolo para sus herederos; claro que eso seguramente no lo han leido en ninguno de los libros que me recomiendan, aunque tendré que leerlos para comprobarlo.

Les recomiendo que disfruten del presente es decir de la vida y sigan inviertiendo que es uno de sus mayores placeres.

 

 

 

@Javier6 al final todo se resume en elegir el grado en que se quiere incurrir en cada uno de estos riesgos:

- El riesgo de no disfrutar el momento

- El riesgo de no poder mantenerse en el futuro

Como todo en la vida es un compromiso, dos caras de la misma moneda. Creo que consejos estilo 15% ó 10% van en la buena dirección. También he oído yo otro que es ahorrar el % que represente la mitad de tu edad, suponiendo que empiezas en ese momento y ya nunca dejas de ahorrar (sin necesidad de ir subiendo cada año) se supone también que podrás retirarte manteniendo tu nivel de vida.

Bueno hay un tercer riesgo también, el riesgo de tener tu vida en tus manos o pensar que el Estado se ocupará de ti :-)

@arturop creo que sus diferentes opciones son válidas todas; pero como no leo el futuro me decanto por el presente, preocupandome por el futuro lo mínimo posible,... pues por mucho que disponga tampoco se si será suficiente, ya que tampoco se cuales serán mis necesidades futuras, con lo cual nunca, jamás, podrá estar en nuestras manos (aquí difiero de usted, aunque a lo mejor tiene una bola [en ese caso digame los numeros de la loteriaque obtendrán el premio por favor]).

Viva el presente y no se preocupe del futuro, que si tiene el presente en sus manos, nunca se le escapará el futuro de las mismas, pues es inalcanzable.

 

 

@javier6, pienso que es Vd. un poco temerario si practica lo que predica, pero ve, la cosa está en sus manos, Vd. ha tomado una posición y vivirá las consecuencias esperemos que positivas de la misma.

@arturop perdone el retraso en responderle pero a veces no disponemos del tiempo suficiente para poder escribir ni que sean unas lineas; ello me sirve para exponerle que si no disponemos del presente mucho menos lo haremos del futuro; con lo cual lo temerario no es vivir el presente, sino hacerlo pensando en el futuro. Fijese que una gran cantidad de conciudadanos suyos, la inmensa mayoria tienen mucho que pensar para poder vivir un presente digno cuanto más para pensar en asegurarse el futuro; insisto preocuparse del futuro en estos momentos si que es temerario cuando no tenemos asegurado el presente; que tampoco por cierto está en nuestras manos.  

"Cuando me preparo para la batalla siempre he concluido que los planes son inútiles, pero la planificación es indispensable" - Dwight D. Eisenhower

Sin estar en desacuerdo en absoluto sobre el que sin presente no hayf futuro, el hecho de no hacer planes y pensar que la cosa no está en nuestras manos me plantea grandes paralelismos con lo que hicieron los bancos de engordar hasta reventar y luego ya vendrá el Estado a rescatarme "el mañana no existe".

@arturop coincido con usted en el primer planteamiento (la planificación no deja de ser vivir el presente inmediato), pero en lo segundo no, pues los bancos si se hubieran fijado en su presente, que era que tenían una cartera de creditos superior a todos los demás y muy superior al 50% concentrado en el sector del "tocho" no hubieran tenido que ayudarles ahora,en el futuro de aquel presente de enriquecimiento desmesurado. Es decir se hace camino al andar, y si cuidas el presente, seguro que el futuro será siempre positivo. Es decir, insisto vivamos dentro de nuestras posibilidades sin hipotecarnos para un futuro incierto.

@Javier6, creo que no lo entiende Vd. Los bancos precisamente se ocuparon del presente sin pensar en el futuro, que es lo mismo que por lo que aboga Vd. De hecho también se contradice cuando dice lo de "no hipotecarnos para un futuro incierto". Aquí está claramente planificando para el futuro.

@arturop difiero de sus afirmaciones. Como usted muy bien debe saber,  la actividad positiva puede ser “hacer” por un lado y por otro lado “no hacer”. Evidentemente tengo una actividad positiva como demuestra mi afirmación “no hipotecarnos para un futuro incierto”, pero eso no implica que supedite el presente al futuro, que es lo que trato de explicar de diferentes formas: como ya afirmé, pienso que es mejor vivir el presente dentro de mis posibilidades y que el futuro no vale la pena intentar planificarlo más allá de lo que nos permita vivir bien el presente; pues no se olvide que la cuestión que planteaba frente al pensamiento del autor de este artículo, era quien viviría mejor si un pobre de acuerdo son sus definiciones o un rico, pues al final pienso que según lo que dicen, el rico se supedita tanto al futuro que vive más austeramente que un pobre de solemnidad.

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