Los retornos de los activos se basan básicamente en dos variables, la diferencia de precio entre la venta y la compra, y las rentas que generan durante la vida que los poseemos.

Como seres racionales emocionales prestamos más atención a unos factores que a otros. Según el activo que compramos ponemos el foco más en la renta que en el precio.

Por ejemplo, en el caso de los activos inmobiliarios. Si compramos un local o un piso para alquilarlo, tendemos a dar mayor importancia a la renta mensual que vamos a obtener, dando por supuesto que en el momento lejano de la venta el precio como poco, estará en el nivel en el que lo compramos, ya que valorar el precio del bien en cuestión en cada momento es complicado.

En la renta fija, se presta mayor atención al cupón que se va a cobrar que a la variación del precio durante la vida del activo. Si compramos un bono a 10 años, ya sea deuda pública o de una empresa privada, se valora sobretodo la rentabilidad que nos dará ese activo hasta vencimiento ya que si mantenemos la posición hasta el final nos dará esa rentabilidad. La fluctuación intermedia es más llevadera porque fijamos en la mente el objetivo inicial.

En una empresa no cotizada, para evaluar si las cosas están yendo bien, nos fijamos en las ventas, márgenes, flujo de caja y resultado que obtiene la empresa año tras año, la posición competitiva de la empresa y su sostenibilidad en el tiempo.

En estos tres casos, se pone mayor foco en las rentas y rendimientos del activo que en el precio, incluso en los casos en los que hablamos de empresas, independientemente de su tamaño pero que sean no cotizadas.

Sin embargo, en el caso de la renta variable, el foco se centra en el precio de las acciones y este en el corto plazo no refleja la realidad de la empresa. En las empresas cotizadas debemos poner el foco exactamente igual que en las no cotizadas, es decir, en el resultado que obtiene la empresa, porque en el transcurso del tiempo, el precio de las acciones, irá donde vayan sus resultados. Si estos son buenos una bajada de precio no debe preocuparnos en exceso ya que se puede deber a posibles turbulencias incontrolables del ruido de los mercados del corto plazo.

Por eso es recomendable mirar los activos desde todos los ángulos posibles para tener una visión completa de los mismos y una mejor comprensión de la situación.

 

 

Alberto Blasco Cebolla

Gestión Inversiones Banca Privada

Ibercaja Banco