El año pasado, por las restricciones de movilidad impuestas debido a la pandemia, la demanda de petróleo y productos derivados cayó con fuerza y, durante unos meses, los inventarios aumentaron en todo el mundo rápidamente. Sirva como referencia que la demanda mundial de productos petrolíferos se situó cerca de los 100 millones de barriles/día en 2019 y que en el primer trimestre de 2020 cayó hasta alrededor de 94 y en el segundo hasta casi 83. En abril, viendo el panorama, la OPEP junto a otros 10 países no OPEP (destacando principalmente Rusia) actuaron de forma agresiva y redujeron su producción en casi 10 millones de barriles/día. A partir del tercer trimestre, la demanda ha superado la oferta y eso ha provocado una normalización de los inventarios que en determinados mercados ya están por debajo de los niveles pre-Covid.La cohesión de la OPEP+ ha sido determinante en este periodo para conseguir, primero, estabilizar los precios y, después, lograr que hayan subido hasta estos niveles. Hay además otros 2 factores que han apoyado este comportamiento: el primero es el aumento del flujo de inversión hacia materias primas que ha provocado el resurgimiento de los temores inflacionistas en esta primera parte del año. El cobre acumula subidas del 21% y el hierro del 28%, por ejemplo, situándose ambos por encima de los niveles pre-pandemia. El segundo es la falta de respuesta por parte de los productores a estos incrementos de precios. En un escenario de fuerte presión mediática y regulatoria para alcanzar los objetivos de descarbonización ligados al acuerdo de Paris, las compañías no están acelerando sus programas de inversión ante subidas de precio del petróleo como habían hecho en el pasado. En especial, la respuesta de los productores de petróleo de pizarra norteamericanos, cuyo ciclo de inversión es mucho más rápido, está siendo mucho más cauta que en años pasados; y la producción de EEUU se espera que no crezca en este 2021.

 

¿Seguiremos viendo subidas en el precio?

 

Dependerá de la cohesión dentro de la OPEP+ ya que todavía disponen de unos 8 millones de barriles de capacidad ociosa ex Irán (esta capacidad sin utilizar se concentra en Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Iraq, Rusia, Kuwait y Nigeria). La menor respuesta del resto de productores, sobre todo EEUU, hace que la situación sea la más estable de los últimos 10 años, pero esta misma semana Emiratos Árabes ha puesto en jaque al resto pidiendo quedarse más parte del pastel. Lo normal es que lleguen a un acuerdo, ya que beneficia a todos, y nadie quiere repetir lo vivido en 2014 cuando Arabia Saudí decidió aumentar su producción. La recuperación de la demanda también hará más fácil mantener el acuerdo, ya que lo que tienen que pactar a corto plazo son aumentos de producción, y aquí entra en juego la evolución de la pandemia, donde también somos relativamente positivos.

 

¿Comprar, vender o mantener en el sector?

 

 El sector está en los niveles más baratos que yo recuerdo; la generación de caja es de doble dígito y los compañías no se están lanzando a aumentar sus programas de inversión de manera agresiva. No obstante, la presión de la transición energética y las tendencias ESG va a hacer que los flujos de inversión no vayan hacia este sector, por lo que, posiblemente, siga cotizando barato en los próximos años. Las inversiones en renovables de alguna compañías son realmente relevantes en niveles absolutos (Total energies en solar y Equinor en eólica marítima cuentan con planes de crecimiento que superan a muchas eléctricas puras), pero aún tardarán en hacerse notar a nivel de grupo. En conjunto, es un sector para tener en carteras más conservadoras, que debería hacerlo bien en un entorno lateral del mercado.

 

Estructuralmente, la demanda debería ir a la baja (aunque posiblemente siga creciendo durante toda esta década) y la oferta sigue dependiendo de factores geopolíticos. Hay otros materiales como el Cobre o el Cobalto en los que la tendencia de electrificación de la economía juega un papel favorable a largo plazo. El petróleo puede subir de precio puntualmente, pero creemos que no lo pueda hacer de forma estructural.

Subsectores interesantes dentro del petróleo

 

El sector más interesante es el de las grandes petroleras integradas, en especial las europeas. Van más adelantadas en la transición energética y tienen, en general, más peso de negocio en marketing que se puede beneficiar de las nuevas tendencias en movilidad, en especial, del coche eléctrico. Las compañías de exploración y producción y las de servicios petrolíferos tienen menos defensa ante la transición energética, aunque, muchas veces, la valoración ya recoge estas malas perspectivas.