Jaime pregunta:

PUEDES AYUDARME A ENTENDER LOS DIFRENTES TIPOS DE COMISIONES DE UN FONDO

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Respuesta profesional
Los fondos de inversión pueden incluir diferentes comisiones, como la comisión de gestión, depósito, suscripción o éxito, y todas ellas influyen en la rentabilidad final del inversor. Sin embargo, más importante que el coste en sí es valorar si la gestión aporta valor real a largo plazo. En fondos de gestión activa, asumir una comisión más elevada puede tener sentido si el gestor consigue generar rentabilidades consistentes, controlar mejor el riesgo o adaptarse a distintos entornos de mercado. Por eso, al analizar un fondo no conviene fijarse únicamente en cuánto cobra, sino en la relación entre costes, resultados y valor añadido que ofrece la gestión profesional.

Si necesitas ayuda por parte de un asesor profesional, puedes escribirme directamente.

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Sergio Valverde Cabo
Sergio Valverde Cabo Consultor financiero responde:
Certificación W&K Financial Education
Respuesta profesional
Hola Jaime.

Voy a explicarlo fácil y práctico porque en los fondos no basta con mirar “la comisión de gestión”, el coste real puede tener varias capas.

La primera es la comisión de gestión. Es lo que cobra la gestora por gestionar el fondo. No te la cargan aparte en la cuenta, sino que se descuenta diariamente del patrimonio del fondo y ya queda reflejada en el valor liquidativo.

La segunda es la comisión de deposito. La cobra la entidad depositaria por custodiar y supervisar los activos del fondo. Igual que la de gestión, normalmente es implícita: ya está descontada en el valor liquidativo.

Esto es importante: cuando ves que un fondo ha ganado un 5% en un año, esa rentabilidad suele venir ya neta de gestión y deposito, no es necesario restarlas otra vez.

Después están los gastos corrientes o TER. Para mí, este es uno de los datos más útiles para comparar fondos, porque recoge el coste recurrente que soporta el fondo. A mayor TER, menor beneficio potencial para el partícipe.

Luego pueden existir comisiones de suscripción y reembolso. Estas sí son más visibles, porque pueden aplicarse cuando entras o sales del fondo. No todos los fondos las tienen.

También puede haber comisión de éxito. Es decir, el gestor cobra una parte adicional si consigue determinados resultados. No me parece mal por sistema, pero hay que entender muy bien cómo se calcula: sobre qué índice, con qué marca de agua, cada cuánto se cobra y si el partícipe paga aunque el fondo solo recupere parte de una caída anterior.

Otro punto que mucha gente pasa por alto son las clases del fondo. Un mismo fondo puede tener varias clases: clase retail, clase institucional, clase limpia, clase con divisa cubierta, clase de acumulación, clase de distribución… y cada una puede tener comisiones distintas. Por eso no basta con decir “quiero este fondo”; hay que mirar el ISIN concreto.

También revisaría si hay retrocesiones. En algunos fondos, parte de la comisión que paga el inversor puede volver al comercializador o distribuidor. Por eso a veces existe una clase más cara y otra clase limpia más barata del mismo fondo. No siempre el cliente minorista puede acceder a todas.

La forma sencilla de analizarlo sería esta:

1. Mirar el DFI o folleto del fondo.
Ahí aparecen la política de inversión, el riesgo, los gastos corrientes, las comisiones y la rentabilidad histórica. La CNMV señala que el DFI debe incluir, entre otros datos, objetivos, política de inversión, riesgo, gastos corrientes, comisiones y rentabilidad histórica.

2. Comparar fondos de la misma categoría.
No tiene sentido comparar la comisión de un monetario con la de un fondo de renta variable global, un fondo value o un fondo de pequeñas compañías. Cada estrategia tiene costes y complejidad distinta.

3. Ver la rentabilidad neta, no solo la comisión.
Un fondo barato puede ser malo y un fondo caro puede merecer la pena, pero la comisión alta tiene que justificarse. Si un fondo cobra 1,8% anual, debe aportar algo más que una exposición que puedes conseguir con un indexado o un ETF por mucho menos.

4. Tener cuidado con fondos conservadores caros.
En fondos de renta fija, monetarios o mixtos prudentes, las comisiones pesan muchísimo porque la rentabilidad esperada suele ser menor. Un 1% anual de coste en un producto conservador puede comerse buena parte del resultado.

5. No mirar solo el coste, sino el coste dentro de la cartera.
Puede tener sentido pagar más por una pequeña parte de gestión activa si aporta diversificación, control de riesgo o una tesis concreta. Lo que no tiene tanto sentido es pagar caro por toda la cartera si no hay una razón clara.

Mi forma de verlo sería esta: las comisiones no son buenas ni malas por sí mismas. Son el precio que pagas por una gestión, una estructura y un servicio. La cuestión es si ese precio está justificado.

Puedes escribirme por WhatsApp al 649 82 99 72 y agendamos una reunión gratuita de 30 minutos. Me enseñas los fondos que estás valorando y vemos si las comisiones que tienen están justificadas o si hay alternativas más eficientes para construir la misma exposición.

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Las respuestas publicadas en esta sección son de carácter informativo y genérico y no constituyen una recomendación personalizada de inversión. Las decisiones que los clientes adopten y los resultados de las inversiones realizadas no serán responsabilidad de FINECT. Toda inversión contiene riesgos y rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.