La de España no es una bolsa para la recompra de acciones, sino más bien para el pago de dividendos, la forma más habitual de retribución al accionista ibérico frente a la tendencia a recomprar títulos propios de los mercados anglosajones.

Sin embargo, no por ello las empresas españolas que forman parte del Ibex 35 dejan de usar esta capacidad de comprar y vender acciones propias en bolsa o darles otros usos.

Las compañías que forman parte del Ibex 35, la referencia bursátil española, redujeron en 2017 su cartera de acciones propias en un 19% respecto al año anterior, hasta los 3.516 millones de euros, según un informe del Servicio de Estudios de BME.

Si a esa cifra se le añade el valor de las amortizaciones (destrucción de acciones) se alcanzarían los 6.026 millones en 2017, un 7% menos que el ejercicio anterior. Las cifras suponen un nuevo descenso anual y quedan lejos de las que se registraron en 2015: 4.339 millones en autocartera y 7.488 millones si se tienen en cuenta las amortizaciones.

Seis empresas representan el 79% del total

 

“De las veintinueve sociedades con autocartera en 2017 solamente siete mantuvieron porcentajes superiores al 1%, y de ésta únicamente Abertis -adquirida por el consorcio Atlantia-ACS- con el 7,96% de su capital social se aproxima al límite máximo del 10%”, señala en su informe Amelia Sánchez, del Servicio de Estudios de BME.

Técnicas Reunidas y Mediaset España terminaron 2017 con porcentajes de entre el 3,8% y el 2,8%. Las otras cuatro compañías: Telefónica, Iberdrola, ACS e Inmobiliaria Colonial terminaron 2017 con autocarteras que representaban poco más del 1% de su capital social.

Según los datos del estudio, el valor de mercado de la cartera de acciones propias de estas siete compañías al finalizar 2017 era de 2.789 millones de euros y representaba el 79% del valor total de la autocartera de las empresas del Ibex 35.

 

¿Para qué se usa? Cinco objetivos de la autocartera

 

La autocartera de una empresa cotizada tiene cinco usos y objetivos principales. Te contamos cuáles son:

Primero, las compañías a veces utilizan las acciones para aumentar la retribución al accionista mediante su amortización y reducción de capital, elevando, de esta forma, la participación de los accionistas en los beneficios, según destaca Sánchez, autora del informe de BME. En 2017, solo la aerolínea IAG (Iberia, British Airways…) lo hizo.

En segundo lugar, la autocartera se utiliza como otra forma endulzar la retribución al inversor -un efecto placebo, como lamentan algunos inversores- que consiste en la distribución de acciones propias a los accionistas, que las reciben como pago en especie (dividendo flexible o dividendo opción).

Un tercer uso de las acciones propias estaría enfocado en “favorecer la liquidez del valor en el mercado y la regularidad de la cotización de dichas acciones”, según el estudio.

En cuarto lugar, las empresas cotizadas pueden utilizar estos títulos como parte de la retribución de administradores, alta dirección y empleados. Durante 2017 dieciséis de las sociedades usaron su despensa de títulos propios.

Por último, las sociedades también compran acciones propias para usarlas como contrapartida en operaciones corporativas. Colonial lo hizo para financiar su asalto sobre Axiare.

¿Cuáles son los límites legales con la autocartera?

 

En España, el límite de acciones propias que pueden poseer las sociedades cotizadas no puede superar el 10% del capital. Para velar por la transparencia ante el mercado y el resto de inversores, las sociedades que juegan a comprar y vender sus propias acciones en bolsa deben comunicarlo a través de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Las empresas están obligadas a revelar todas las adquisiciones que le lleven a superar el 1% del capital en una sola sesión o bien, cuando en varias sesiones, adquieran acciones propias que en conjunto sobrepasen el 1% de los derechos de voto. No ocurre así, sin embargo, cuando venden esa autocartera en mercado, salvo cuando deben comunicar que van a realizar una amortización, entrega de acciones o pagos en especie.