La estrategia de llevar al límite la producción de nuevos coches puede salirle cara a Elon Musk y los inversores lo saben. Las acciones de Tesla se desploman un 8% este jueves, hasta 275 dólares, tras la presentación de las últimas cuentas trimestrales de la compañía. Sus números batieron las previsiones de los analistas y llevaron a Musk a expresarse de forma irónica y quizá pueril a través de su Twitter.

Según los datos de su presentación, el fabricante de coches eléctricos dijo que alcanzó una tasa de producción máxima del Modelo 3 de 2.270 semanales en abril y registró tres semanas consecutivas por encima de los 2.000 vehículos, lejos todavía los 5.000 que quiere alcanzar en dos meses. Las reservas netas del Modelo 3, incluidas las órdenes anteriores sin entregar, superan los 450.000 hasta el pasado marzo.

Los márgenes brutos del Modelo S y el Modelo X mejoraron ligeramente por encima del 25%, su objetivo de largo plazo, si bien Tesla advierte en su carta a los accionistas que a medio plazo se va a erosionar por el incremento de costes laborales en ciertas áreas de fabricación automatizadas, el impacto de la subida de aranceles, encarecimiento de materias primas y debilidad del dólar. Para compensarlo, la compañía señala que ha elevado los precios de sus vehículos respecto a sus previsiones anteriores y mantiene su ‘outlook’ de márgenes.

Quemando capital y… a los analistas

 

En el primer trimestre de 2018, Tesla registró unos ingresos de 3.408 millones de dólares, un 26% más que el año anterior, si bien sus pérdidas netas casi se duplicaron (+97%), hasta los 784 millones. Pese a los números rojos, las cifra batieron las previsiones. Las acciones de Tesla reaccionaron bien a las cuentas hasta que llegó la hora de entrar en los detalles y la ‘conference call’ entre analistas, por un lado, y Musk, por otro.

Tesla ‘quemó’ algo más de 1.000 millones de dólares de su caja en el primer trimestre (a razón de 460.000 dólares por hora), debido a los problemas de producción del Model 3: ahí comenzó el lío con quienes mejor conocen la compañía fuera de Tesla y sus seguidores 'números uno'.

El desprecio a los analistas que siguen la acción y elaboran los informes de la banca de inversión fue visible. Según recoge Bloomberg, uno los analistas de RBC Capital Markets preguntó al creador de Paypal, Space X y Tesla sobre cuántos clientes que reservan un Tesla dan luego el paso de personalizar su pedido cambiando la configueración. Y Musk se molestó: "Lo siento… Estas preguntas son muy secas. Me están matando".

Poco después, otro analista de Sandford & Bernstein preguntó sobre la cuestión clave en el balance de Tesla: los niveles de capital. Y en ese momento fue cuando el sudafricano se expresó con peor talante y menor educación posible. "Disculpeme. Siguiente, siguiente...", dijo Musk al operador de llamadas. "Las preguntas aburridas y tontas no son ‘cool’. ¿Siguiente?”.

El diablo está en los detalles y la reacción de Musk provocó el desplome en bolsa posterior de Tesla, donde las dudas y voces discordantes son cada vez mayores. Una de cada tres acciones está en manos de inversores bajistas con una acción que se ha multiplicado en bolsa, pero que despierta cada vez más dudas al no alcanzar la rentabilidad en su negocio. No siempre el 'show' puede continuar.

Aumento de la competencia, pobre ejecución y estrés financiero. Con estas tres ideas resume James Clunie, gestor de Jupiter AM, el escenario en el que se encuentra Tesla. "Sigue siendo nuestra posición corta más grande, una posición que ha sido respaldada por el flujo de noticias cada vez más negativo de esta semana (...)  También se han producido retrocesos en la producción con omisiones los objetivos del 'Modelo 3': esto pone énfasis en la capacidad de la empresa para financiarse (y notamos la debilidad de los bonos de Tesla)", apunta.