¿Se ha vuelto la Reserva Federal más agresiva o más moderada?
Anthony Willis, Senior Economist, Columbia Threadneedle Investments
• El presidente Trump ha nombrado a Kevin Warsh nuevo presidente de la Reserva Federal.
• Warsh, exgobernador de la Fed entre 2006 y 2011, fue considerado durante ese periodo como un perfil hawkish y ha sido ampliamente percibido como uno de los candidatos más creíbles a lo largo del proceso de selección.
• La Reserva Federal mantuvo los tipos de interés sin cambios en su última reunión, y todo apunta a que ya se ha producido el último recorte bajo el mandato de Jay Powell.
• En términos de reacción del mercado, tanto el oro como la plata han sufrido caídas pronunciadas tras partir de niveles de clara sobrecompra.
• En la actualidad, los mercados descuentan una bajada de tipos en junio y un recorte adicional antes de que finalice el año. Sin embargo, la evolución de los datos económicos será clave, ya que una probable aceleración del crecimiento en Estados Unidos reduciría el argumento a favor de una mayor relajación monetaria.
• El nombramiento de Warsh se percibe como creíble y debería servir para tranquilizar a quienes muestran preocupación por la independencia del banco central.
Esta semana nos centramos en la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed). Analizamos los cambios de liderazgo que se avecinan y una pausa en los recortes de tipos que parece que se mantendrá durante algún tiempo, dadas las cifras de inflación y empleo.
Con el actual presidente, Jay Powell, dejando el cargo en mayo, el largo proceso de nominación de un nuevo presidente de la Fed llegó a su fin el pasado viernes, cuando el presidente Trump nominó a Kevin Warsh para el puesto. La aprobación de la nominación tarda unos 80 días, por lo que entramos ahora en ese periodo previo a la salida de Powell.
Warsh es un exgobernador de la Fed: estuvo en el banco central entre 2006 y 2011, un periodo que abarcó la crisis financiera global. En aquel momento se le consideraba relativamente hawkish porque expresó una preocupación significativa de que la expansión del balance bajo la flexibilización cuantitativa provocaría inflación. La visión actual del mercado es que Warsh es uno de los candidatos más creíbles que se han barajado en los últimos meses. Dado que durante su etapa en la Fed se mostró muy incómodo con la inflación, y ahora esta es una realidad, resulta interesante preguntarse qué estará pensando ahora.
En primer lugar, hay que tener en cuenta que la Fed ya se encuentra claramente en modo de “esperar y ver”, con poca inclinación a modificar su política monetaria en el corto plazo. De hecho, parece probable que ya hayamos visto el último recorte del mandato de Powell. Aunque las tres últimas reuniones se saldaron con recortes acumulados de 75 puntos básicos, ahora estamos firmemente en pausa.
La visión actual de Warsh es que la inflación se verá mitigada por un aumento de la productividad, por lo que sus preocupaciones inflacionistas se han reducido. A diferencia de otros candidatos a presidir la Fed, Warsh no es visto simplemente como alguien proclive a recortar tipos. El que fue durante mucho tiempo el principal favorito, Kevin Hassett, por ejemplo, era percibido como alguien más dispuesto a ceder a la presión política para realizar recortes adicionales.
La reacción del mercado a la noticia el viernes fue algo desconcertante. Tanto el oro como la plata registraron movimientos bajistas muy pronunciados, aunque partían de niveles claramente de sobrecompra. Los gráficos de precios de ambos activos se habían vuelto parabólicos en las semanas anteriores, por lo que no sorprendió ver una corrección. En cuanto a las expectativas sobre los tipos, aumentaron ligeramente las probabilidades de un recorte, con la próxima bajada esperada en junio y otra adicional antes de final de año. No obstante, conviene recordar que, entre tanto, queda mucho por suceder tanto en el proceso de nominación como en los datos económicos de EE. UU. Por ahora, la forma en que está evolucionando la economía estadounidense realmente no justifica que la Fed baje los tipos. Las percepciones sobre la senda de los tipos podrían cambiar si se produjera un deterioro en los datos de empleo y, aunque estos se han suavizado, no están empeorando de forma significativa. Lo más probable es una aceleración de la economía estadounidense, dado el volumen de estímulo fiscal en juego.
Así pues, aunque los mercados siguen descontando nuevos recortes de tipos, muchas cosas pueden cambiar. También conviene ser conscientes de otros asuntos: existen esfuerzos para destituir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook, así como una investigación en curso del Departamento de Justicia sobre la remodelación de la sede de la Fed.
En resumen, los mercados deberían sentirse cómodos con lo que parece un nombramiento creíble. Y aunque probablemente veamos más presión por parte de Trump sobre la Fed para que baje los tipos, considero que Warsh y el resto de los miembros del consejo harán todo lo posible por preservar la independencia del banco central.