Renta fija para principiantes: así funcionan los bonos de verdad, explicado por un experto
¿Cómo se emite un bono? ¿Por qué un fondo de renta fija puede perder dinero justo cuando los bonos pagan más que nunca en años? ¿Y qué conviene mirar antes de invertir en renta fija?
La renta fija vuelve a estar en boca de todos. El bono de EEUU a 10 años ha superado este otoño el 5% y muchos inversores se preguntan si es momento de darle más peso a los bonos en su cartera. Pero los bonos tienen su letra pequeña, y mucha gente compra un fondo de renta fija sin saber muy bien qué hay dentro. Esta semana en Finect Talks traemos a alguien que ve la deuda desde dentro: Héctor Mohedano, director de Mercados de Capitales de Deuda para Iberia y Latinoamérica en la Bolsa de Viena.
¿Cómo se emite un bono?
Mucha gente asocia la bolsa solo a las acciones, pero por ella también pasa la deuda de empresas, bancos y Estados. "Nosotros nos dedicamos a hacer el proceso de admisión a cotización de todos los instrumentos, lo que podría ser una especie de IPO, pero para bonos", resume Mohedano. A diferencia de las acciones, la mayoría de los bonos se negocian directamente entre comprador y vendedor a través de un intermediario, y la bolsa pone el sello regulatorio y de cumplimiento a la emisión. El volumen da una idea del tamaño de este mundo: "Este año llevaremos más de 36.000 notas ya listadas y esperamos cerrar el año con 40.000". Cuando él se incorporó, en 2022, cerraron el año con unas 6.000.
El camino desde que una empresa decide endeudarse hasta que su bono cotiza tiene dos grandes bloques. El primero es la originación: la compañía, con su banco de inversión y sus abogados, define cuánto va a emitir, a qué plazo y en qué condiciones. Para fijar el precio se mira mucho lo que acaban de hacer emisores parecidos, porque "los bonos es una cosa muy curiosa, pero entre sí se replican". Elegir bien la ventana de salida importa: "No es lo mismo salir a un 3,1 que a un 3,5 si estamos emitiendo 500 millones de euros".
El segundo bloque es la colocación, en la que los bancos buscan compradores entre gestoras, fondos de pensiones y otros inversores. Si hay mucha demanda, el emisor mantiene el precio; si hay poco apetito, tiene que subir la rentabilidad. ¿Y el ahorrador particular? Puede comprar en algunos tramos, pero son la excepción: "El 90 y casi 95% de todas las emisiones son cualificadas y son institucionales". La vía habitual para acceder a esa deuda son los fondos de inversión, los ETFs o la banca privada.
¿Por qué cae tu fondo de renta fija cuando los bonos pagan más?
Es la gran pregunta de cualquiera que invierte en renta fija: oye que los bonos pagan más que nunca en años, mira su fondo y lo ve en negativo. La explicación está en cómo se forma el precio de un bono. Si en cartera tienes un bono que paga el 3% y las nuevas emisiones pagan el 5%, los inversores se mueven: "Van a pasar de los bonos del tres a los nuevos del cinco". Esa venta hace caer el precio de los bonos antiguos.
Con un bono comprado directamente, la caída no tiene por qué doler si lo aguantas: "Si yo simplemente me espero al vencimiento, salvo que haya una catástrofe en ese bono y termine por quebrar, yo voy a seguir recibiendo esa rentabilidad del cinco". En un fondo, el efecto se amplifica cuando los partícipes se asustan y reembolsan en plena caída. "Estoy obligando a mi gestor a que los venda por el camino", explica Mohedano, y esa venta forzosa consolida la pérdida en el valor liquidativo.
Aquí entra la duración, una especie de media del plazo en el que recibes los flujos de un bono, traídos a valor presente. Cuanto más larga, más sensible es el bono a los cambios de tipos: cobrar más por prestar a 15 o 20 años no compensa si los tipos siguen subiendo, porque esos son los bonos que más sufren. Y el otro concepto que conviene vigilar son los diferenciales o spreads, lo que se exige de más por asumir un riesgo mayor. En épocas tranquilas se estrechan, y cuando llegan la inflación, un shock energético o un déficit desbocado se amplían, "como cuando se va la marea y vemos lo que queda". Lo estamos viendo con Francia frente a Alemania, aunque Mohedano no ve un impago cerca: "No me parece una economía que en los próximos seis meses vaya a generar un default".
A todo eso se suma la avalancha de emisiones ligadas a la inteligencia artificial: "Existen unas necesidades de financiación muy, muy grandes por compañías tecnológicas, por compañías de IA" que compiten por el dinero en plena subida de tipos y arrastran al resto del mercado. La era del dinero casi gratis quedó atrás: "Esos momentos de tipos de interés bajos ya no se están viendo".
Duración corta, calidad y gestión activa: cómo invertir en renta fija ahora
Con la inflación presionada por el petróleo y los grandes déficits públicos, Mohedano apuesta por renta fija corporativa de buena calidad crediticia y deuda soberana a corto plazo. "No me iría quizá a duraciones de diez, 12 o 15 años, por mucha rentabilidad nominal que nos puedan estar dando", advierte. Y ve un punto de entrada interesante en los plazos cortos: "Vamos a empezar a ver fondos de renta fija de corto plazo que pueden estar ya por encima del 3%". En bolsa, por este mismo entorno de subida de tipos, se inclina por el value frente al growth.
Sobre cómo invertir, tiene una preferencia clara: "Yo no soy un gran, digamos, enamorado de los ETFs de renta fija. Prefiero fondos de renta fija con un gestor". Su argumento es que "la renta fija creo que es algo más compleja que la renta variable" por el número de variables y porque cada bono tiene un vencimiento, de modo que dos bonos de la misma empresa a distinto plazo se comportan de forma diferente. Recuerda además que, al contrario que en bolsa, el porcentaje de gestores de renta fija que baten a su índice es alto (lo sitúa por encima del 40% o el 50%), y que replicar un índice de bonos con miles de emisiones que vencen y se renuevan no es sencillo para un ETF.
Para cerrar le planteamos la pregunta de esta temporada: alguien con 10.000 euros en la cuenta, sin haber invertido nunca. Para un perfil moderado a cinco años, el primer paso es sencillo: "Lo primero que haría es sacarlo del banco y ponerlo en un fondo monetario". A partir de ahí repartiría en torno a un 50-60% en fondos de renta variable de compañías sanas y bien capitalizadas, un 20-25% en monetarios como colchón y el resto en renta fija corporativa de calidad, sin pasar de cuatro o cinco años de duración. Todo con aportaciones periódicas, por ejemplo trimestrales, y automatizado, salvo que cambie la tesis: "Yo casi que me olvidaría de la contraseña".
Además, en el Finect Talks de esta semana, en El Corrillo con Alicia Navarro repasamos la semana grande de los bancos centrales, con la Fed, el BCE y el Banco de Japón en apenas 72 horas, por qué Tikehau Capital cree que la inflación alta es el inicio de un nuevo ciclo, el efecto riqueza y la economía en forma de K que analiza Wellington en Estados Unidos, por qué VanEck cree que la tecnología china se ha vuelto demasiado grande para ignorarla y, coincidiendo con el Día Mundial del Ahorro, la teoría de los tres bolsillos de Mapfre Gestión Patrimonial para repartir el dinero entre corto, medio y largo plazo. Y vuelve el Finect Fight!, esta vez con MyInvestor contra Trade Republic: fondos, acciones y ETFs, lo que tiene uno y no tiene el otro, cuánto pagan por el dinero parado y dónde está guardado tu dinero, round a round.
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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.
