Perspectivas para el cierre de 2026: una visión positiva, con riesgos que vigilar
Nuestra visión para los próximos meses es constructiva. La economía global ha absorbido mejor de lo esperado el encarecimiento de la energía, el endurecimiento monetario y el aumento de la incertidumbre geopolítica. El crecimiento pierde algo de intensidad, pero no observamos por ahora señales de una desaceleración brusca. Al mismo tiempo, los beneficios empresariales siguen avanzando y han crecido más que los índices durante el último año, por lo que las valoraciones, aunque elevadas, son menos exigentes que hace doce meses.
El principal condicionante continúa siendo la política monetaria. La inflación se mantiene por encima de los objetivos y puede seguir mostrando volatilidad por la energía, los alimentos y las tensiones sobre las cadenas de suministro. Sin embargo, una parte importante de este repunte procede de factores de oferta y no de una aceleración equivalente de la demanda. En nuestra opinión, el mercado descuenta una política monetaria demasiado restrictiva durante demasiado tiempo. Si la inflación comienza a moderarse y la actividad pierde algo de impulso, 2027 podría traer una senda de tipos más favorable de lo previsto, con efectos positivos sobre las condiciones financieras y los activos de riesgo.
Renta variable: una visión positiva, pero más selectiva
Seguimos viendo un entorno favorable para la renta variable. El crecimiento de los beneficios continúa siendo el principal soporte del mercado y debería asumir un papel todavía más importante, ya que no esperamos que las subidas futuras dependan de una expansión generalizada de los múltiplos. La calidad de los resultados será decisiva: crecimiento de ventas, generación de caja, disciplina de inversión y capacidad para mantener márgenes y previsiones. Esto probablemente dará lugar a una mayor dispersión entre compañías y sectores, pero también a nuevas oportunidades fuera de los índices y nombres que han liderado hasta ahora.
En Estados Unidos, el crecimiento de los resultados sigue siendo sólido para una fase avanzada del ciclo. La inversión tecnológica y la inteligencia artificial continúan actuando como motores estructurales, pero sus efectos se están ampliando a semiconductores, centros de datos, redes eléctricas, refrigeración, automatización, software, ciberseguridad y bienes de equipo. La siguiente fase consistirá en comprobar qué empresas logran convertir esa inversión en productividad y crecimiento rentable. Esta ampliación es positiva porque reduce gradualmente la dependencia del mercado de un grupo muy reducido de grandes compañías.
Europa parte de un escenario de crecimiento más moderado, pero presenta elementos de mejora. Las revisiones de beneficios han ganado amplitud y la recuperación de los pedidos industriales, el impulso fiscal a infraestructuras y defensa, y la inversión en autonomía energética y tecnológica ofrecen apoyo a sectores como industriales, electrificación, materiales, salud, financieros y tecnología. La región sigue siendo más sensible a la energía y a la incertidumbre política, pero ofrece una composición sectorial complementaria a la estadounidense y una exposición más directa a la fase industrial del ciclo de inversión.
Renta fija: rentabilidades atractivas y mayor estabilidad potencial
La renta fija vuelve a ofrecer niveles de rentabilidad interesantes, aunque el trimestre recordó que no está exenta de volatilidad. Los tramos cortos incorporan ya una política monetaria restrictiva y ofrecen una remuneración atractiva con un riesgo de duración limitado. Los vencimientos largos pueden seguir condicionados por la inflación, la elevada emisión de deuda pública y la evolución de la prima por plazo, por lo que consideramos razonable mantener una gestión flexible de la duración. En crédito, los fundamentales empresariales siguen siendo sólidos y los rendimientos totales resultan atractivos, pero los diferenciales relativamente estrechos aconsejan ser selectivos. Favorecemos la calidad crediticia y las emisiones con capacidad suficiente para absorber un escenario económico menos favorable.
No creemos que sea necesaria una caída intensa de las rentabilidades de los bonos para que la renta fija cumpla su función: una estabilización de las curvas permitiría capturar el rendimiento disponible, reduciría la volatilidad y devolvería al activo un papel más claro como fuente de rentas y diversificación.
Nuestra visión es que el mercado puede estar sobreestimando la persistencia del endurecimiento monetario. Si durante 2027 la inflación evoluciona de forma más favorable y los bancos centrales disponen de margen para reducir tipos, los bonos de calidad podrían beneficiarse tanto del cupón como de una moderada apreciación de precios. Este escenario también aliviaría el coste de financiación de la economía y sería favorable para la renta variable, especialmente para los sectores más sensibles a los tipos.
Conclusión: una visión positiva, con riesgos que vigilar
Mantenemos una visión positiva para el cierre de 2026. La renta variable continúa respaldada por el crecimiento de los beneficios, unas valoraciones menos exigentes que hace un año y la ampliación del ciclo de inversión desde la tecnología hacia la industria, la energía y las infraestructuras. Esperamos un mercado menos uniforme, en el que la selección de compañías y la calidad de los resultados serán más importantes que la simple exposición a los índices.
También vemos valor en la renta fija. Los rendimientos actuales permiten volver a construir carteras con capacidad de generar rentas y aportar estabilidad, especialmente en deuda de calidad y duraciones gestionadas de forma activa. Una evolución monetaria más favorable en 2027 reforzaría este potencial y podría mejorar simultáneamente el entorno para los activos de riesgo.
Los principales riesgos siguen siendo una inflación más persistente, nuevos episodios de tensión energética o geopolítica y una mayor volatilidad en los mercados de deuda. No obstante, nuestro escenario central es que la resistencia de la economía, la evolución de los beneficios y una progresiva estabilización de los tipos proporcionarán apoyo suficiente a los mercados. Por ello, afrontamos el final del año con una posición constructiva, combinando la capacidad de crecimiento de la renta variable con las rentabilidades y la diversificación que vuelve a ofrecer la renta fija.
Fuentes: Elaboración propia, Bloomberg, Morningstar e Inverco. Más información en sus páginas web. Datos a 30/09/2026. Comunicación publicitaria. Esta información tiene carácter publicitario y no constituye asesoramiento financiero ni recomendación personalizada de inversión. La inversión en instituciones de inversión colectiva puede conllevar la pérdida total o parcial del capital invertido. Las opiniones y previsiones contenidas en este documento constituyen estimaciones realizadas en la fecha de publicación y están sujetas a cambios. No constituyen un indicador fiable de resultados futuros ni una garantía de rentabilidad.
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