El pasado miércoles escuchamos por primera vez que Trump podría ser sometido a “impeachment”. Instantáneamente vinieron a mi mente las palabras de una reconocida analista macro que a principios de año opinaba en una reunión privada de inversores en Madrid que Trump no llegaría a final de año. Por cierto, también auguraba con alto grado de convicción que Macron y Merkel ganarían las elecciones. Ahora Trump podría ser destituido por obstrucción a la justicia y no quiero ni imaginar qué harían los mercados sin el abanderado del “reflation trade” que ha llevado a la bolsa americana a máximos históricos. Bien entrado mayo, nada hay sobre la mesa de su agenda reformista y mucho en los índices bursátiles. Pero Trump no es el único en salir a la palestra del escándalo político. Michael Temer, presidente de Brasil, también podría ser destituido por verse relacionado en sobornos y, por tanto, quedarse en ascuas toda su agenda reformista que ha dado alas a la bolsa brasileña. Brasil acumula fuertes ganancias desde los mínimos vistos en enero de 2016 y su cotización descontaba en un 90% dichas reformas. Como bien es conocido, nuestro Ibex 35, cuya rentabilidad brilla en este 2017, tiene delta a la bolsa brasileña y se ha visto fuertemente contagiado, así como el resto de bolsas europeas.

Tras las generosas subidas bursátiles no sólo en este año sino acumuladas desde los mínimos del año pasado, la volatilidad de los mercados en mínimos y las vacaciones cada vez más cerca, el dicho anglosajón que invita a vender la bolsa en el mes de mayo debe ser, cuanto menos, valorado. 

La reciente depreciación del dólar contra el euro refleja la debilidad de los últimos datos de inflación y crecimiento en EE.UU., así como la evaporación del riesgo político en Europa tras las elecciones francesas. A todas luces, la fortaleza del consumo en la economía estadounidense, que representa el 75% de su PIB, se tambalea y esto preocupa a corto plazo, sobre todo en un entorno macroeconómico en el que podríamos ver el pico en comercio mundial en términos interanuales próximamente. La esperada rebaja fiscal daría alas a la renta disponible, pero está por ver. Sin duda, la bolsa europea está, por fin, disfrutando de un anhelado momentum. Los resultados de primer trimestre del año han sido los mejores de los últimos siete años y continúan siendo revisados al alza para el cómputo total de 2017. Incluso nos ha permitido a los inversores más cautelosos recuperar terreno con las alzas de los sectores más deprimidos en los últimos días. Tan solo los sectores petrolero y minero se están perdiendo la fiesta y se ofertan como opción contarian en la rotación de carteras. Estos resultados se han visto apoyados por el efecto base del precio del petróleo y las materias primas, por lo que la otra cara de la moneda indica que los próximos resultados trimestrales tienen ahora el listón más alto y el riesgo de decepción es mayor. Lo siento, sí, en la bolsa todo debe analizarse en términos relativos. 

La recomendación de estar en bolsa europea frente a la americana está funcionando, en el acumulado del año arroja una rentabilidad 10 puntos porcentuales mayor medido en euros, y mantiene su recorrido alcista en el medio y largo plazo. La entrada de flujos en bolsa a ambos lados del Atlántico todavía no refrenda 100% esta exposición, por lo que se augura potencial. En grandes números, la bolsa europea sufrió 110 mil millones de dólares en salidas en 2016, de las que a día de hoy solo ha recuperado 14 mil millones. A falta de estabilización en el corto plazo, lo que invita intensamente a recoger lo sembrado, la falta de alternativa libre de riesgo para la inversión rentable podría no justificar el dicho esta vez.


Miriam Fernández Jiménez

Gestora  de fondos en Ibercaja Gestión