Sin duda, la votación del Brexit fue el evento de la semana. El acuerdo entre Reino Unido y Comisión Europea se tumbó, casi dos años de negociaciones perdidos. El amplio abanico de posibilidades y escenarios es conocido y lo realmente sorpresivo hubiera sido que la votación hubiera sido favorable. Lo único claro es la prórroga de la incertidumbre. Aun así, la bolsa no descarriló y la libra se apreció, y es que el mercado optó por ver el vaso medio lleno, es decir, una bajada de probabilidad de un Brexit duro, a través de la extensión del plazo de salida, o incluso el ansiado Bremain a través de un segundo referéndum. La deuda cotizó subida de tipos que animó al sector bancario y las exportadoras anglosajonas cedían. Actuó también de soporte en la semana el fuerte inicio de la temporada de publicación de resultados de cuarto trimestre en EE.UU, eso sí, frente a unas expectativas que habían sufrido rebaja en la recta final de 2018. Esta semana China acudió de nuevo al rescate con la mayor inyección de liquidez en mercado abierto de la historia. Otro culebrón intenso, el de EE.UU y China, versaba esta vez sobre la posible rebaja de aranceles por parte del primero para calmar a los mercados. Los índices bursátiles a nivel global repuntan con fuerza a estas alturas de enero tras un espantoso diciembre, corrigiendo así los niveles de sobreventa de principios de año. Como siempre, los números y guías que las compañías publiquen en las próximas semanas nos indicarán el camino a seguir en este entorno contrastado de menor crecimiento.

 

 

 

Miriam Fernández Jiménez

Gestora de Fondos de Inversión

Ibercaja Gestión