A principios de 2018, muchos de los “sabios” que nos dedicamos a este complicado mundo de la inversión predecíamos otro año de rendimientos positivos para la renta variable. Veníamos de un 2017 caracterizado por una recuperación global sincronizada y era difícil ver qué podía ir mal cuando la economía global funcionaba a toda velocidad. A día de hoy, los mercados globales están en números rojos y tienen su peor año desde 2011. El crecimiento ha decepcionado y la mayoría de activos están en negativo en el año, excepto la liquidez en dólares. 

Y ahora, ¿qué hacemos? Desde mi punto de vista, 3 son los focos sobre los que se sustenta el escenario para el próximo año: 

En primer lugar, hay una afirmación sobre la que se va a apoyar todo lo demás: El ciclo en EE.UU está en una fase tardía, pero no está acabado. La recuperación de la economía norteamericana comenzó hace 10 años, y es la segunda más larga de su historia. Los ciclos no se mueren de viejos, pero muchos indicadores de actividad están muy por encima de sus máximos históricos. Los estímulos fiscales han llevado a un fuerte rebote del crecimiento americano este año y el output gap es positivo, lo que es un fenómeno típico de una fase de ciclo tardío.

La tasa de paro se mueve en tasas históricas mínimas, los beneficios corporativos están muy por encima de su tendencia, con incrementos por encima del 25% y con márgenes empresariales en máximos de ciclo. Pero hay un dato que sigue en el centro del debate y es la forma de la curva americana, que está muy próxima a invertirse. Muchos piensan que una curva invertida es una señal roja para la economía norteamericana, ya que cada vez que ha sucedido en los últimos 50 años, ha venido seguida de una recesión. Pero atentos, la curva se invierte cuando el ciclo empresarial está un 70-75% avanzado, y por tanto no marca todavía el fin del ciclo. Última fase del ciclo, no significa el fin del ciclo, y basado en estos datos, la expansión actual todavía puede continuar como mínimo 12-18 meses más. Si el S&P 500 suele hacer pico unos 11 meses después de que la curva se invierte y 5 meses antes de que la recesión comience, ¿por qué nos vamos a perder esta última fase de mercado?

En segundo lugar, el crecimiento global se está desacelerando, pero mantiene su tendencia de corto plazo. Para 2019 el crecimiento global se estima se sitúe en el entorno del 3.5%-3.7% (desde 3.9% en 2018). Un crecimiento algo más débil, pero en un momento en el que no vemos grandes desequilibrios.  

No obstante, hay una economía que hay que seguir muy de cerca: China, donde el crédito y los datos de actividad han decepcionado en 2018. Gran parte han sido inducidos por la propia política, ya que el gobierno parece que está deseando tolerar menor crecimiento y se centra en el desapalancamiento del sector privado, reduciendo desequilibrios estructurales y rebalanceando la economía. Y otro bloque importante, la Eurozona, donde las condiciones financieras esperamos sigan favorables, una política monetaria muy acomodaticia con unas dinámicas de inflación subyacente sin muestras de coger tendencia, con unas condiciones fiscales más favorables, una demanda privada que se mantiene robusta gracias a la fortaleza que muestra su mercado laboral, y además con un nivel de inversiones sobre PIB en una clara tendencia alcista. El farolillo rojo ha venido por la incertidumbre asociada a la demanda externa, por debilidad de países emergentes, y también a la problemática asociada a las tarifas proteccionistas impuestas por Trump.

Y aquí es dónde enlazamos el tercer de los pilares: la geopolítica. Entre el Brexit, Italia, y la retirada de Merkel, la agenda política europea estará complicada en 2019. Los potenciales acuerdos sobre las tarifas comerciales también seguirán en el ojo del huracán y serán uno de los focos clave de mercado.  Pero ¿no creen que estos riesgos se entienden mejor por los inversores ahora?

Sin embargo el mercado de renta variable ha descontado un escenario bajista de recesión. Las valoraciones actuales descuentan que los beneficios no crecen nada el próximo año y el crecimiento del PIB mundial se sitúa por debajo del 3%. No dejemos que el mercado provoque una recesión cuando los fundamentales nos marcan solo una desaceleración.  
 

 

 

Beatriz Catalán Corredor

Gestora de inversiones

Ibercaja Banco