Uno de los consensos que existe este año en el mercado es la extrema bipolaridad presente. Reconozco que gestionar este entorno con un mandato flexible de exposición a bolsa es realmente complicado. Por un lado, tenemos que en términos económicos las principales economías mundiales muestran signos de desaceleración que se han acabado filtrando a los beneficios empresariales, donde tanto en Europa como en EEUU no se esperan crecimientos por encima del 2-3% en el mejor de los casos. Por otro lado, con cifras del PIB estimadas para el año 2020 las cuales muestran nuevas revisiones a la baja, los analistas proyectan beneficios corporativos crecientes a tasas de doble digito. Adicionalmente tenemos como los Bancos Centrales han reconocido de facto que las economías no estaban preparadas para la desconexión de las medidas de política monetaria (tipos bajos y programas de compra de activos o QE) y han tenido que revertir en el caso de EEUU las subidas de tipos realizadas y en el caso de Europa bajando de nuevo el tipo que penaliza el exceso de reservas de las entidades financieras, que poco a poco se está filtrando a nivel retail, y reiniciando el programa de compra de activos. Y nos quedan los activos financieros, con los índices de renta variable cerca de máximos históricos si tenemos en cuenta el reparto de dividendos y la renta fija con tipos cerca de mínimos históricos. Solución compleja.

 

Javier Alfonso Rillo Sebastián

Gestor de fondos de inversión

Ibercaja Gestión