Tempus fugit decía el poeta latino Virgilio, y no le faltaba razón. Apenas sin darnos cuenta nos encontramos inmersos en los meses de verano, encarando la última parte del año. Seguramente los primeros meses de este 2019 se nos han pasado volando porque hemos estado sumidos en una serie de acontecimientos que se han ido sucediendo a velocidad vertiginosa, guerra comercial, elecciones europeas y españolas, dimisión de May, decisiones de Bancos Centrales… Desde luego, estarán de acuerdo conmigo, que toda esta vorágine de eventos políticos y económicos nos han dejado un escenario muy diferente al que teníamos cuando empezábamos el año, con unos mercados que acumulan unas rentabilidades positivas que ni los más optimistas aventuraban a finales de 2018.

¿Cuál ha sido el catalizador de este cambio de sentimiento? ¿Qué ha provocado que los mercados se hayan dado la vuelta y hayan recuperado el terreno perdido en 2018?  Para mí, sin duda, el factor determinante ha sido el giro en el discurso de los bancos centrales. Tanto el BCE como la Reserva Federal han dado muestras de su compromiso con el crecimiento, y su preocupación acerca de la desaceleración en el ciclo, derivada de las incertidumbres políticas, les ha llevado a dar un volantazo en su política monetaria anunciando bajadas de tipos y medidas adicionales mucho más procíclicas. En el caso de la Reserva Federal, hemos pasado de descontar tres subidas de tipos para este año de las que se hablaba en 2018 a dar por ciertas como mínimo dos bajadas antes de que finalice 2019. Y en el caso del BCE, la reunión de junio suponía un punto de inflexión importante, y su mensaje dejando claro que no dudaría en emplear todas las herramientas que fueran necesarias para apoyar la economía europea, recordó al famoso discurso de julio de 2012 “whatever it takes” donde fue capaz de frenar la tormenta que entonces vivía la Eurozona. La culminación de esta política monetaria más laxa en Europa se ha visto reforzada a principios de julio, con el nombramiento de Christine Lagarde como futura nueva presidenta del BCE, una política conocida por ser partidaria de políticas expansivas y que se espera que siga la estela dejada por su predecesor Mario Draghi.

¿Y ahora qué? Se preguntarán. ¿Qué cabe esperar en los mercados para lo que nos queda de 2019? Pregunta de difícil respuesta.  Desde luego es poco probable que veamos un cambio de tendencia con respecto a lo que hemos visto hasta ahora, sobre todo porque los fundamentales de fondo se mantienen. Pero también es cierto que no estamos a salvo de la volatilidad, y que Trump nos tiene demasiado acostumbrados a declaraciones intempestivas que en un momento te pueden cambiar el sentimiento de mercado. Sin embargo no debemos dejar que el ruido del momento nos distraiga. Estemos atentos a los movimientos que veamos y aprovechemos las correcciones para tomar posiciones en aquellos activos que se vean especialmente penalizados y cuyos fundamentales sean sólidos, sin lugar a duda, ésta es la clave para construir una cartera sólida y consistente en el largo plazo.

 

Cristina Gavín Moreno

Responsable de Renta Fija

Ibercaja Gestión