La Financière de l'Echiquier (LFDE)
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Incertidumbres en torno a las elecciones estadounidenses

Incertidumbres en torno a las elecciones estadounidenses

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Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, accionista de LFDE

Se han celebrado las elecciones legislativas estadounidenses. Una marea azul que permita a los demócratas controlar el Congreso debería interpretarse favorablemente. De hecho, a pesar de las tensiones con el presidente, dicha situación se vería como positiva para las finanzas públicas, puesto que el enfrentamiento entre ambos bloques limitaría el gasto público.

Para los mercados, el carácter favorable o desfavorable del resultado dependerá del grado de incertidumbre que este conlleve. Una marea azul que permita a los demócratas controlar el Congreso debería interpretarse favorablemente. De hecho, a pesar de las tensiones con el presidente, dicha situación se vería como positiva para las finanzas públicas, puesto que el enfrentamiento entre ambos bloques limitaría el gasto público.

Uno de los escenarios que podría perturbar los mercados sería el cuestionamiento de los resultados de las urnas, sobre todo por parte de la administración actual. Esta hipótesis se apoya en los numerosos comentarios y maniobras para sembrar dudas sobre el proceso electoral. La victoria contundente de los demócratas también podría restar impulso a algunos sectores importantes, como el de la inteligencia artificial, donde este partido intentaría introducir regulaciones.

Mantenemos una relativa prudencia en este periodo que se abre en los mercados, pero no haría sino equilibrar la relación de fuerzas políticas al otro lado del Atlántico y limitar medidas extremas y demasiado divisivas a partir de la toma de posesión del nuevo Congreso el 3 de enero de 2027.

La evolución del conflicto con Irán sigue siendo una de las grandes preocupaciones del mercado. Este fin de semana, el presidente Trump dio una de cal y otra de arena. En primer lugar, declaró su disposición a bombardear Irán haciéndose eco de los llamamientos del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Después, el presidente dio un volantazo al anunciar que daría más tiempo a los diplomáticos para poner fin al conflicto. A estos últimos comentarios les siguieron declaraciones del gobierno iraní en las que se señalaba que estaban celebrándose negociaciones para llegar a un acuerdo con el aval del líder supremo Jameneí.

Tras el anuncio de estas conversaciones, el precio del barril de petróleo (Brent) cayó más de 9 dólares hasta 104 dólares, su nivel más bajo desde hace dos semanas. El precio del gas en Europa describió un movimiento similar y descendió hasta 94 euros/MWh. Estos precios siguen siendo elevados, pero la rápida relajación demuestra que cualquier posibilidad de retorno a la normalidad de los flujos petroleros en el estrecho de Ormuz se traduciría en descensos muy considerables de los precios energéticos.

En estos momentos, parece que las autoridades iraníes manejan un plan de paz similar al anterior que contempla una apertura muy rápida de Ormuz si básicamente el gobierno estadounidense acepta levantar las sanciones al país y restituye los activos financieros retenidos, mientras que el tránsito por el estrecho sería administrado por Irán y Omán. Este plan abriría la puerta a negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Cabe imaginar que este planteamiento podría retocarse para satisfacer al presidente Trump. Un acuerdo durante las próximas horas podría incluso ayudar a los candidatos republicanos en las elecciones. Pensamos que el anuncio de la apertura del estrecho de Ormuz sería una buena noticia para la economía mundial.

Al mismo tiempo, la rentabilidad de las inversiones en la IA sigue cuestionándose. Así, en la bolsa, sobre todo en EE. UU., los valores tecnológicos, en especial los semiconductores, siguen presionados. Este debate amenaza con continuar ante las incertidumbres que se ciernen especialmente sobre la capacidad del mercado para absorber una demanda de financiación que sigue siendo considerable. En este sentido, un descenso apreciable de los precios de la energía debería contribuir a moderar las alzas de los tipos de interés y aliviar en parte las presiones en el plano de los costes de financiación.

Mantenemos la prudencia en nuestras exposiciones, pero lo cierto es que una relajación de los precios de la energía mucho más rápida de lo que prevemos levantaría un obstáculo importante para el crecimiento y debería ser positiva para los activos de riesgo, en particular para los valores más cíclicos.

En la zona euro, en el marco de un anuncio que no estaba previsto, la agencia de calificación Fitch decidió rebajar la perspectiva sobre la deuda pública francesa de estable a negativa, manteniendo su nota de A+. A la vista del deterioro de las perspectivas de crecimiento del país, el aumento de los costes de financiación y un déficit público más elevado de lo que se previó durante la última revisión (agosto de 2026), la agencia decidió que era importante comunicar esta rebaja de la perspectiva de la deuda francesa en su análisis. Esta decisión no fue una gran sorpresa, si bien no se esperaba tan pronto. De hecho, el diferencial de Francia frente a Alemania no se ha movido en realidad, más bien el contrario, ya que siguió descendiendo gracias a la caída de los precios de la energía, pese a que se mantiene en máximos históricos.

Marcando de nuevo un contraste con los temores que se manifiestan en el mercado, las encuestas de los PMI definitivos de S&P para el sector manufacturero del mes de octubre confirmaron que la actividad industrial resiste. A pesar de que el índice mundial de actividad manufacturera que compila JP Morgan descendió ligeramente, sigue estando cerca de los máximos de 2022.

En EE. UU., el PMI de S&P muestra la misma evolución que el índice mundial. La ligera desaceleración de la actividad se explica fundamentalmente por el menor crecimiento de los nuevos pedidos y la producción industrial. Al mismo tiempo, el hecho de que la actividad siga siendo sólida se traduce en unas intenciones de contratación favorables. Para completar el diagnóstico sobre la industria estadounidense, conocimos el informe del ISM, que publicó un índice que vuelve a situarse en los máximos de julio, es decir, un nivel que no se registraba desde la primavera de 2022. Es cierto que la actividad en los sectores vinculados a la inversiones en la inteligencia artificial (IA), sobre todo en el desarrollo de los centros de datos, está contribuyendo con fuerza a la expansión. También es preciso señalar que están apareciendo cuellos de botella, sustanciados en una ralentización de las capacidades de entrega. Por último, las presiones sobre los costes se mantienen en cotas elevadas.

En la zona euro, el PMI de S&P para el sector industrial en el mes de octubre fue finalmente superior a la estimación preliminar. La solidez de la actividad en España explica en parte esta ligera mejoría. Sin embargo, algunos países, como Francia e Italia, registraron una leve ralentización de la actividad y el índice cayó por debajo de 50, el límite que separa la expansión y la contracción. Nos quedamos, en cualquier caso, con la idea de que la actividad industrial sigue creciendo en el conjunto de la región, a pesar de los choques sufridos.

En China, los PMI oficiales de la industria y los servicios, que sobre todo permiten hacer un seguimiento de las grandes empresas públicas, defraudaron al situarse ligeramente en territorio de contracción. A nuestro juicio, este hecho muestra las debilidades de la economía interna y debería desembocar en nuevos estímulos por parte de las autoridades, que no obstante siguen apoyándose en las buenas cifras del sector exterior. De hecho, el índice PMI privado del sector manufacturero se mantiene en territorio de expansión, a pesar de registrar un leve retroceso.

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