Se mantiene la presión sobre el petróleo y el gas; la Fed no tocará los tipos la próxima semana
Sebastian Paris Horvitz, director de análisis de LBP AM, accionista de LFDE
Visión de conjunto
Mientras nos adentramos en el séptimo mes de conflicto, el intercambio de ataques entre EE. UU. e Irán mantiene la presión sobre los precios de la energía. El barril de crudo (Brent) se mantiene cerca de los 97 dólares, mientras que el precio del gas en la zona euro ha alcanzado un máximo histórico de 73 euros/MWh. Sigue resultando difícil comprender la estrategia de EE. UU. para salir de la crisis, lo que refuerza la tesis del estancamiento. Sin embargo, los flujos que circulan en estos momentos por el estrecho de Ormuz, en un momento en el que la demanda sigue siendo relativamente baja, permiten evitar una conmoción más grave en los precios.
Las autoridades iraníes han anunciado asimismo que están a punto de alcanzar un acuerdo con Omán para regular el tráfico por el estrecho de Ormuz. Si este acuerdo fuera aceptado también por EE. UU., los flujos podrían normalizarse más, lo que supondría un mayor alivio para los mercados energéticos, pero es evidente que sigue habiendo una gran incertidumbre al respecto.
En la zona euro, el resultado histórico de la Afd en las elecciones regionales alemanas del estado de Sajonia-Anhalt ha dejado a este partido a las puertas del poder. A pesar de contar con casi el 44 % de los sufragios, se ha quedado a tres escaños de la mayoría y de poder gobernar en solitario en este estado. Los dirigentes del resto de partidos se muestran contrarios a aliarse con la Afd, pero está por ver si podrá armarse una coalición «anti-Afd» para dirigir la región. Lo que sí es cierto es que el gobierno alemán ha salido debilitado, sobre todo tras el retroceso histórico de la CDU, el partido del canciller Merz. El mensaje para el resto de Europa también es bastante negativo, por el importante voto a favor cosechado por un partido antieuropeo y prorruso. Sin embargo, eso no debería cambiar la dinámica del plan de estímulos en marcha, lo que debería seguir dando apoyo a la economía alemana y europea.
De hecho, las últimas estadísticas económicas de la zona euro mantienen el buen tono y han vuelto a superar las previsiones de los analistas. En concreto, el PIB de la zona euro se revisó al alza en el segundo trimestre de 2026, hasta el 0,6 %, pero esta revisión únicamente es fruto del fuerte crecimiento de Irlanda (10,2 %), derivado de un fuerte incremento de los ingresos de las multinacionales. Sin Irlanda, la tasa de crecimiento es del 0,3 % durante el trimestre, destacando el estancamiento de la economía francesa.
Al mismo tiempo, el índice Sentix de confianza de los inversores registró un rebote considerable en septiembre y alcanzó su nivel más alto desde comienzos de 2022. Esta evolución es alentadora y sorprendente, toda vez que la crisis energética sigue siendo un lastre para la región. No obstante, la recuperación cíclica sigue siendo favorable.
En EE. UU., el informe de empleo de agosto fue mucho mejor de lo previsto. De hecho, según la encuesta a empresas, la creación de empleo ascendió a 162 000 puestos durante el mes y los meses anteriores se revisaron al alza. Además, la tasa de desempleo no experimentó cambios y se mantuvo en el 4,1 %, con un ligero rebote de la tasa de participación que truncó el descenso sostenido que mostraba desde comienzos de año.
Los salarios también crecieron algo más rápido que el mes anterior, si bien en tasa interanual el incremento fue el más bajo desde mayo de 2021.
La buena salud evidenciada por el mercado laboral concuerda con la principal preocupación de los miembros del comité de política monetaria de la Fed, que sigue siendo la inflación. Mantenemos nuestra previsión de que la Fed no tocará los tipos al término de su reunión de la próxima semana. Esta decisión debería depender en gran medida de las cifras de inflación, que conoceremos a finales de semana.
También debería ser determinante para la dirección de los tipos de interés, que siguen sufriendo presiones derivadas de las tensiones en los precios de la energía.
Los datos del comercio exterior chino para el mes de agosto han confirmado el importante papel que desempeñan las exportaciones en el crecimiento del gigante asiático. En este sentido, las exportaciones en dólares han registrado un incremento interanual del 25 %. Esta evolución proviene en gran parte del aumento de las exportaciones de productos tecnológicos necesarios para el desarrollo de la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, las importaciones en dólares también crecieron con fuerza: un 28,2 % interanual. Conviene resaltar que las alzas de los precios de todos estos productos tecnológicos, tanto a la exportación como a la importación, enmascaran unos aumentos de volumen menos espectaculares, aunque la contribución de las exportaciones netas al crecimiento del PIB sigue siendo muy elevada.