Elecciones de medio mandato en EE.UU.: qué son y por qué las miran de cerca los mercados
El próximo 3 de noviembre, dos años después de las últimas presidenciales, los estadounidenses vuelven a las urnas. Aunque estas elecciones son diferentes, no eligen presidente, pero sí buena parte de quienes deciden qué leyes salen adelante en Washington.
Son las llamadas midterms, o elecciones de medio mandato, y aunque se celebren al otro lado del Atlántico, su resultado puede notarse en los mercados de todo el mundo.
En esta convocatoria se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 del Senado. A eso se suman 36 gobernaciones estatales. Lo que salga de esas urnas marcará cuánto margen tiene la Casa Blanca para sacar adelante su agenda durante los dos años que le quedan de mandato.
¿Qué se vota exactamente?
El Congreso de Estados Unidos tiene dos cámaras. La Constitución estadounidense establece que los miembros de la Cámara de Representantes tienen mandatos de dos años, así que la cámara se renueva entera en cada elección. Los senadores, en cambio, tienen mandatos de seis años, y cada dos años se renueva aproximadamente un tercio del Senado.
¿En qué punto estamos antes de las elecciones de medio mandato? Según la Oficina del Secretario de la Cámara de Representantes, los republicanos tienen 218 escaños frente a 214 demócratas, con un independiente y dos vacantes. En el Senado, según su Oficina Histórica, la legislatura actual arrancó con 53 senadores republicanos, 45 demócratas y dos independientes.
Una tendencia histórica: el castigo al partido del presidente
Donald Trump y los republicanos se juegan mucho en estas elecciones y desgraciadamente, según las estadísticas, estos mandatos suelen penalizar al partido que ocupa la Casa Blanca. Según el análisis del American Presidency Project de la Universidad de California en Santa Bárbara, en las 22 elecciones de medio mandato celebradas entre 1934 y 2018, el partido del presidente perdió de media 28 escaños en la Cámara de Representantes y cuatro en el Senado. En ese periodo, solo ganó escaños en la Cámara en tres ocasiones y en el Senado en seis.
Por eso es habitual que, tras unas midterms, el poder quede repartido: la Presidencia en manos de un partido y una o las dos cámaras del Congreso en manos del otro. Es lo que en EE.UU. se conoce como gobierno dividido.
¿Por qué les importan a los mercados?
La clave está en lo que el Congreso puede hacer, o bloquear. De su composición depende qué propuestas fiscales, de gasto, comerciales o regulatorias salen adelante, cuáles se frenan y cuáles se modifican por el camino. Y esas decisiones pueden influir en el crecimiento económico y en los beneficios de las empresas.
Es decir, con un gobierno dividido, los grandes cambios obligan a pactar o se quedan en el cajón. Si un mismo partido controla la Presidencia y el Congreso, el presidente tiene más margen para impulsar sus prioridades.
Antes de votar se suma otro factor: la incertidumbre. Durante la campaña, las expectativas sobre las políticas que vendrán cambian a medida que se mueven los sondeos, y los mercados tienden a ir descontando esos posibles escenarios.
¿Qué medidas económicas concretas están en juego?
La más clara es el nuevo paquete presupuestario que la Casa Blanca quiere sacar adelante. Trump quiere que los republicanos usen la vía de la “reconciliación presupuestaria” para elevar el techo de deuda en otros 5 billones de dólares hasta el final de su mandato. Ese mismo paquete incluiría 60.000 millones de dólares para defensa y 12.000 millones en ayudas a los agricultores.
El problema para la Casa Blanca es el procedimiento. Esa vía exige una resolución presupuestaria aprobada por las dos cámaras, así que, bastaría con que los demócratas ganaran la Cámara de Representantes para que se convirtiera en una ardua negociación entre los dos partidos.
Más allá del ruido electoral
Para el inversor, la lección no es tanto adivinar quién ganará el 3 de noviembre como entender qué está en juego. Lo relevante para los mercados no es el color político del ganador, sino las medidas concretas que salgan adelante y su efecto sobre la economía y las empresas.
La incertidumbre que rodea a cualquier cita electoral puede poner a prueba los nervios de cualquiera. Precisamente en esos momentos resulta aconsejable ir de la mano de un experto financiero que ayude a mantener una estrategia coherente con los objetivos y el perfil de cada inversor. Mapfre Gestión Patrimonial cuenta con una red de profesionales que pueden ayudarte a construir y revisar tu cartera con perspectiva de largo plazo.