Renta 2025: cómo declarar tus inversiones para evitar sustos con Hacienda
Un año más arranca la campaña de la declaración de la Renta. A partir de este miércoles 8 de abril, los españoles y españolas podrán poner al día sus cuentas con Hacienda. Como ya bien se sabe, la declaración de la Renta es uno de los momentos clave del año para cualquier ciudadano, pero aún más si cabe para un inversor.
Más allá de cumplir con la obligación fiscal, hacerlo correctamente puede marcar la diferencia entre una gestión eficiente de los ahorros o llevarse un disgusto en forma de regularización, recargo o sanción.
Fondos de inversión, acciones, planes de pensiones, depósitos… cada producto tiene sus propias reglas fiscales, y, como hemos dicho, un error en la declaración puede suponer asumir un riesgo innecesario con la Agencia Tributaria. Para evitar estos fallos que pueden resultar cruciales, vamos a repasar algunos aspectos claves de la tributación de las inversiones.
Tramos renta 2025
Antes de entrar en detalle, un factor a resaltar como novedad en esta campaña de la Renta 2025 es que el tipo marginal máximo para los ingresos provenientes de capital, ya sean dividendos, intereses o ganancias patrimoniales, ha subido hasta el 30%.
De modo que así quedan los tramos para el presente ejercicio:
| Base del ahorro | Tipo aplicable |
| Hasta 6.000 € | 19 % |
| De 6.000 € a 50.000 € | 21 % |
| De 50.000 € a 200.000 € | 23 % |
| De 200.000 € a 300.000 € | 27 % |
| Más de 300.000 € | 30 % |
También, conviene tener clara una distinción fundamental. Hacienda agrupa las rentas generadas por las inversiones en dos grandes bloques dentro de la base imponible del ahorro:
- Rendimientos del capital mobiliario: son los ingresos que se obtienen por el mero hecho de tener dinero invertido o prestado: intereses de depósitos y cuentas, dividendos de acciones, cupones de bonos o las prestaciones de seguros de ahorro. En general, la entidad pagadora aplica una retención del 19 % en el momento del abono como pago a cuenta.
- Ganancias y pérdidas patrimoniales: se producen cuando se vende o reembolsas un activo (acciones, participaciones de fondos de inversión, inmuebles) y el precio obtenido difiere del precio de compra. Si el resultado es positivo, hay ganancia; si es negativo, pérdida. Ambas tienen efectos fiscales y pueden compensarse entre sí dentro de ciertos límites.
¿Cómo tributan los fondos de inversión, acciones y depósitos?
Estos tres productos están entre los más habituales entre los ahorradores españoles, pero cada uno tiene sus particularidades fiscales:
- Fondos de inversión: una de sus grandes ventajas es el llamado traspaso sin peaje fiscal. ¿Qué quiere decir esto? Se puede mover el dinero de un fondo a otro sin tributar por las ganancias acumuladas, siempre que no realices un reembolso efectivo. Solo pagarás impuestos cuando decidas rescatar el dinero, momento en el que la ganancia (diferencia entre el valor de reembolso y el de suscripción) tributará como ganancia patrimonial en la base del ahorro. (Véase tabla anterior)
- Acciones: a diferencia de los fondos, el traspaso entre valores sí tiene consecuencias fiscales. Cada vez que vendes acciones y obtienes un beneficio, se genera una ganancia patrimonial sujeta a tributación. Si el resultado es negativo, se computa una pérdida que puede compensarse con otras ganancias del mismo ejercicio o de los cuatro siguientes. Además, los dividendos que reparten las empresas tributan como rendimiento del capital mobiliario en el momento en que se perciben, con independencia de lo que haga el precio de la acción.
- Depósitos bancarios: los intereses que genera un depósito bancario tributan como rendimiento del capital mobiliario en el año en que se cobran. La entidad bancaria practica una retención del 19% en el momento del abono, que actúa como pago a cuenta del IRPF. Si tu tipo efectivo en la base del ahorro resulta inferior, Hacienda te devolverá la diferencia; si es superior, deberás ingresar el resto al presentar la declaración. (Véase la tabla anterior)
La importancia de compensar ganancias y pérdidas patrimoniales
Como hemos explicado, cuando se vende participaciones de un fondo o acciones y se obtiene un beneficio, se genera una ganancia patrimonial que también tributa en la base del ahorro a los mismos tipos progresivos indicados arriba.
Lo importante aquí es que también puedes declarar pérdidas y utilizarlas para compensar ganancias, reduciendo así tu factura fiscal.
Dicho de otra forma, si en el ejercicio actual hemos obtenido beneficios al reembolsar participaciones con plusvalías, podemos reducir el impacto fiscal si en los últimos años hemos declarado pérdidas en nuestras inversiones. Se dispone de cuatro años para compensarlo.
¿Y qué pasa con los planes de pensiones?
A diferencia de los fondos o las acciones, los planes de pensiones tributan como rendimiento del trabajo, no del ahorro, lo que implica tipos más altos. Por eso, la forma y el momento del rescate son decisivos desde el punto de vista fiscal.
De este modo, las aportaciones a planes de pensiones reducen la base imponible general del IRPF, con un límite del 30% de los rendimientos del trabajo y actividades económicas, o un máximo de 1.500 euros anuales.
Consejos finales para presentar la declaración sin sustos
Declarar de forma correcta las inversiones puede marcar una clara diferencia en nuestro bolsillo. Por eso prácticas como aprovechar las pérdidas para compensar ganancias o planificar el rescate de los planes de pensiones son claves para evitar posibles sanciones de Hacienda.
Y por último, pero no menos importante, consultar a un profesional si hay dudas. Ante situaciones complejas (varios productos, rescates importantes, herencias con activos financieros) la mejor opción es acudir a un experto fiscal.
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