Sin tiempo para respirar
Se acabó el 2025 y comienza un 2026 frenético de acontecimientos, no nos da tiempo a redactar este comentario y ya vemos a Nicolás Maduro esposado delante de un tribunal y a Trump amenazando con invadir Groenlandia, esto la primera semana…
El 2025 ha estado lleno de eventos, Deepseek, Liberation Day y el 2026 promete mambo…este ha sido el año del dólar y del oro, los grandes perdedores/ganadores del año, de cuya exposición ha dependido la rentabilidad final de las carteras, el SP500 ha obtenido una rentabilidad del +16,39% pero pasada a euros se ha quedado en un modesto +2,63%. Este año que nos deja también tenemos al BCE y a la FED cerca de finalizar sus ciclos de bajadas de tipos, el BCE posiblemente ya haya finalizado o le queda tan solo 0,25% de bajada adicional y la FED posiblemente apenas bajará 0,5%durante el 2026. Pero por contra, si han finalizado el ciclo de contracción de sus balances y podemos ver nuevas operativas de Quantitative Easing a lo largo del 2026 que si los unimos a los fuertes planes de inversiones en infraestructuras en EE.UU y Europa, nos encontramos una combinación de fuertes Políticas Fiscales y Monetarias expansivas, lo que puede dar un fuerte impulso a la economía, esto puede ser una de las historias positivas del 2026, como potenciales riesgos un repunte de la inflación y la geopolítica pueden enfriar el optimismo existente.
2026 será también el año de la IA, tendremos más datos para ver la viabilidad de las fuertes inversiones realizadas por las 7 magníficas y donde la IA deberá de comenzar a demostrar su eficacia en la economía real más allá de las grandes compañías tecnológicas.
A nivel político, las midterm elections en EE.UU. se celebrarán en noviembre, la administración Trump se arriesga a perder el control de la cámara y el senado, lo que le daría una segunda parte del mandato más complicada a la hora de aplicar sus políticas y aumentaría el riesgo de que los republicanos perdieran en el 2028 la presidencia (en teoría el Sr. Trump no puede presentarse, aunque viendo lo que estamos viendo…) Tradicionalmente, los años previos a elecciones suelen ser buenos ya que las administraciones intentan materializar las buenas noticias para ganarlas, y estas se ganan con una buena marcha económica. Recuerden el lema de la candidatura de Bill Clinton a su primera elección: “It is the economy, stupid!”, donde derrotó a un George Bush (padre) victorioso en la primera Guerra del Golfo o una Margaret Thatcher heroína en la Guerra de las Malvinas, pero que los problemas económicos internos le pusieron la alfombra de salida.
En definitiva, se presenta un 2026 con una economía aun fuerte y con políticas monetarias favorables, pero en un océano de eventos inesperados que pueden combinar buenas con malas noticias no previstas que será necesario monitorizar muy de cerca, pero al mismo tiempo tener claras perspectivas en el largo plazo. Nuestra principal historia para este año es que las empresas van a continuar mejorando sus beneficios empresariales más allá de las 7 magníficas, después de unos años de recesión de resultado disimulada por los beneficios de las grandes tecnológicas, esperamos que Europa no nos decepcione y que principalmente Alemania ponga en marcha las grandes inversiones en infraestructuras anunciadas y se reflejen en que Europa vuelva a crecer en resultados empresariales.