Review profesional
Publicado hace 5 días
¿Más cerca de la jubilación... o más cerca del riesgo de la deuda?
La filosofía de los planes de ciclo de vida tiene sentido sobre el papel: reducir progresivamente la exposición a renta variable para disminuir la volatilidad conforme se acerca la jubilación. Sin embargo, el riesgo no desaparece, simplemente cambia de lugar.

A medida que el plan incrementa su peso en renta fija, también aumenta su exposición a un activo que hoy afronta uno de los mayores desafíos de las últimas décadas: un mundo con un exceso de endeudamiento público y privado, enormes necesidades de refinanciación y bancos centrales que ya no actúan como compradores sistemáticos de deuda. Más allá de las fluctuaciones de las bolsas, el verdadero interrogante es quién absorberá toda esa nueva deuda y a qué precio.

La experiencia de 2022 dejó una lección que muchos parecen haber olvidado: la renta fija también puede caer con fuerza. Por ello, asociar automáticamente más bonos con más seguridad puede conducir a una falsa sensación de protección.

En mi opinión, el mayor riesgo de este tipo de planes es confiar en un piloto automático que toma decisiones basándose únicamente en una fecha del calendario, sin valorar si el entorno macroeconómico ha cambiado radicalmente. La planificación financiera no debería consistir en seguir una ruta predefinida, sino en adaptarse al camino.

Porque la pregunta no es si en 2030 tendrás menos renta variable. La verdadera pregunta es: ¿estará preparada tu cartera para el mundo que habrá en 2030?

Al fin y al cabo, invertir no consiste en eliminar el riesgo, sino en elegir qué riesgos merece la pena asumir y cuáles conviene evitar. Y, como suelo decir, la última peseta para otro.