Uno de los objetos de estudio en el ámbito de las empresas que me parece  fascinante son las “barreras de entrada”. En este sentido, volvía a escuchar recientemente una conferencia de Javier Ruiz (Metagestión) en la que acertadamente comentaba que en lo primero que debe invertir una compañía es en mantener sus ventajas competitivas, éstas son las que dan perdurabilidad al beneficio y le defienden  de la entrada de nuevos competidores.

Tradicionalmente las empresas intensivas en capital tenían una mayor protección, un “foso“ disuasorio (símil de protección de un castillo). Usualmente se necesitaba una importante inversión inicial financiada a menudo con ingente deuda.  Otros casos, como el manido ejemplo de Coca-Cola, han sido capaces de crear una imagen de marca que es su mejor “foso”, aunque eso le exige una inversión continuada en la mejor publicidad.

Pero me parece que hay novedades y por ello me gustaría reflexionar sucinta y modestamente sobre las barreras de entrada de las nuevas empresas tecnológicas. Por ejemplo, el foso de Google se retroalimenta de sus propios usuarios, parece que no necesite inversión. Las barreras de entrada que crea Apple parecen ser su imagen de marca, sus aplicaciones (apps), streaming, etc.

Con la característica añadida que estamos ante dos empresas sin deuda, donde puede tener sentido dedicar parte de su “caja” a ampliar sus barreras de entrada, a veces con compras de potenciales competidores en las que es difícil visualizar su monetización desde un punto de vista fundamental. Esta idea quizás nos lleva a pensar que alguna de las compras están destinadas más a mantener sus ventajas competitivas que a crecer (el crecimiento ya les viene vía clases medias que se incorporan en los mercados emergentes).

Por último, aunque la concatenación de lo argumentado lo relaciona, observo que las empresas de “start-up” que innovan en aplicaciones para móviles y tablets están apareciendo en masa, y de éstas, las que tienen cierto éxito (en número de usuarios) tienen como gran futuro pecuniario ser compradas.