Trump quería dinero barato… pero Warsh ha subido la factura

Trump quería dinero barato… pero Warsh ha subido la factura

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Hay veces que uno encarga una cosa por Internet y, cuando abre la caja, descubre que le han

mandado otra.

Pides un sofá beige y llega verde. Pides una talla L y aquello parece confeccionado para un niño de

ocho años. Y Donald Trump parece haber sufrido algo parecido con Kevin Warsh.

Trump quería tipos bajos. Muy bajos. Y eligió a Warsh para presidir la Reserva Federal.

¿El resultado?

Pues que el nuevo sheriff del dinero ha llegado al pueblo, ha desenfundado el revólver… y el primer

disparo se lo ha pegado a las expectativas de quien le puso la estrella en el pecho.

La FED acaba de subir los tipos 0,25 puntos, situándolos en el 3,75%-4,00%. Y lo hizo por

unanimidad.

Hasta aquí podría parecer simplemente una medicina amarga.

El problema es que, después de tomarte el jarabe, el médico te avisa de que posiblemente venga otra

cucharada.

Porque 16 de los 18 miembros de la FED que realizaron proyecciones esperan al menos otra subida

antes de que termine 2026.

Vamos, que no parece precisamente el inicio del Black Friday del dinero. Y aquí empieza la

comedia.

Trump lleva tiempo reclamando unos tipos mucho más bajos. Tras la decisión llegó a decir que

Estados Unidos debería tener tipos del 1% o incluso inferiores.

Normal. Cuando tienes una deuda pública gigantesca que refinanciar, los tipos de interés dejan de

ser una aburrida variable macroeconómica y empiezan a parecerse bastante a la letra de una

hipoteca. Y esa deuda pesa ya como un muerto ahogado. Cuanto más alto sea el coste de

financiación, más dinero termina destinado a intereses y menos margen queda para el resto.

Pero Warsh tiene otro invitado sentado a la mesa: la inflación.

Y ese invitado no parece dispuesto a marcharse después del café.

La propia FED reconoce que la inflación continúa elevada, mientras la actividad económica sigue

expandiéndose a un ritmo sólido. Así que tenemos una escena digna de una sitcom.

Trump gritando desde una habitación:

—¡BAJA LOS TIPOS!

La inflación desde otra:

—¡A VER SI TE ATREVES!

Y Warsh en medio del pasillo mirando los datos y pensando:

—¿Para qué aceptaría yo este trabajo?Porque aquí aparece una de las grandes paradojas de la política monetaria.

Los gobiernos adoran a los bancos centrales independientes… hasta que toman decisiones

independientes. Mientras imprimen dinero, compran deuda o abaratan la financiación, son

instituciones responsables que sostienen la economía.

Cuando suben tipos, empiezan a resultar bastante menos simpáticos. Y Warsh parece haber querido

dejar claro desde el primer momento quién tiene ahora las llaves de la máquina.

La cuestión de fondo, sin embargo, es bastante más seria.

Si la inflación obliga a mantener una política monetaria restrictiva durante más tiempo, el mercado

tendrá que acostumbrarse a algo que quizá había olvidado: el dinero tiene precio.

Y cuando el dinero tiene precio, cambia prácticamente todo.

Cambian las valoraciones bursátiles.

Cambia el inmobiliario.

Cambia la renta fija.

Cambia el coste de financiación empresarial.

Y, sobre todo, cambia el coste de mantener una montaña de deuda pública.

Ahí está posiblemente el verdadero elefante dentro del despacho oval.

Trump quiere crecimiento, inversión, mercados fuertes y una refinanciación de la deuda lo menos

dolorosa posible. Warsh necesita credibilidad frente a la inflación. Los dos pueden querer una

economía fuerte.

El problema es que quizá no estén de acuerdo sobre cuánto debe costar el dinero para conseguirlo.

Y mientras tanto, los inversores deberíamos recordar algo. No invertimos en el mundo que nos

gustaría que existiera. Invertimos en el que existe. Y hoy existe un presidente que quiere dinero

barato, una FED preocupada por la inflación y unos tipos que, lejos de bajar, acaban de subir.

Así que cuidado con construir una cartera pensando que los bancos centrales van a acudir siempre al

rescate.

Porque, como demuestra Warsh, a veces encargas una paloma…

…y cuando abres la caja sale un halcón con bastante mala leche.

Y para la última bajada de tipos, como para la última peseta…

que sea otro el que espere.

Un saludo desde Sherwood

☑️ QUIEN SOY YO:  https://www.josemanuelmarincebrian.com/

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