Carta a los inversores. Abante European Quality. Julio 2020,

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Carta a los inversores. Abante European Quality. Julio 2020.

Estimados inversores,

A finales de este mes de julio empezaremos a conocer los resultados del primer semestre de 2020. La práctica parálisis de la actividad, en muchos sectores, en el segundo trimestre llevará a un buen número de compañías a mostrar números rojos en su resultado trimestral ordinario. Veremos fuertes pérdidas en comercio minorista de productos no básicos (moda, lujo), y en todas aquellas actividades relacionadas con ocio y turismo (hostelería, restauración, viajes). En los fabricantes y distribuidores de productos de alimentación, en la industria química y farmacéutica, en la ingeniería y, en general, en los sectores más relacionados con la tecnología, las compañías seguirán declarando beneficios, aunque claramente inferiores al del ejercicio anterior. Aunque la eventual morosidad derivada de la crisis todavía no se habrá manifestado en las cuentas de resultados de los bancos, es muy probable que la mayor parte de ellos realicen fuertes dotaciones preventivas para futuras insolvencias, dejando sus cifras de beneficio trimestral en niveles próximos al equilibrio.

En resumen, el mercado sabe que los resultados del segundo trimestre de 2020 serán los peores en lo que llevamos de siglo. Porque, nunca, en los últimos veinte años, ha habido un trimestre cuasi completo de parálisis económica cuasi total en una parte relevante de los sectores. Los resultados serán muy malos, pero ello no constituirá ninguna sorpresa para el mercado. Los analistas buscarán, en las publicaciones de resultados, más que el detalle de lo que ya ha pasado, las reflexiones y estimaciones que los equipos directivos de las empresas hagan sobre lo que esperan para el resto del ejercicio.

Y estas reflexiones siempre estarán sujetas a una incertidumbre que solo el paso del tiempo despejará, y que no es otra que la evolución de la pandemia. Día tras día tenemos noticias de nuevos contagios, de rebrotes, y de vueltas parciales a ciertas medidas de confinamiento. Ello genera incertidumbre y no permite despejar definitivamente una vuelta atrás hacia medidas restrictivas de la movilidad que perjudicarían notablemente la incipiente recuperación económica iniciada en el último mes. En cualquier caso, la estabilidad mostrada por el mercado desde finales de mayo parece apuntar a que los actores económicos apuestan por una vuelta relativamente rápida a la normalidad. Si atendemos a la evolución de los datos de hospitalizaciones y fallecimientos atribuibles al coronavirus, hay razones para la esperanza. En España, o en Italia, el número de enfermos ingresados en UCI ya se sitúa de forma consistente por debajo de 100, cuando hace tres meses superaba los 4.000. Y el número de fallecidos cada semana se cuenta por decenas, no por millares como en marzo, abril o mayo. Los hospitales operan con normalidad y holgura, no en situación de colapso como en los momentos álgidos de la crisis.

Si, finalmente, la crisis del coronavirus termina por saldarse con un trimestre entero de práctica parálisis, y otro trimestre de actividad a medio gas, la recuperación de las cotizaciones bursátiles previas a la crisis podría darse, en buena medida, dentro de este mismo año. La decidida acción de provisión de liquidez y financiación a bajo coste emprendida por los bancos centrales habrá sido determinante para que esta crisis temporal no degenere en una recesión profunda y duradera. Las políticas fiscales expansivas serán determinantes en la recuperación. Y es justamente en este capítulo donde quedan todavía algunas incertidumbres, sobre todo en Europa. El anuncio del fondo de recuperación (750.000 millones de euros para subvenciones y préstamos, con emisión de deuda por parte de la UE para su financiación), fue una noticia muy bien recibida a principios de junio. Pero hasta que no se concrete, en principio, antes de finales de julio, el mercado no consolidará su reacción positiva.

Si, finalmente, antes de fin de mes, se confirma que hay dinero de la UE, obtenido mediante la emisión de deuda pública por parte de la UE, cuyo servicio estará a cargo de los presupuestos de la UE, se habrá dado un salto cualitativo muy relevante en pro de la consolidación del proyecto europeo. Ello debería despejar buena parte de las dudas, que obviamente existen (las primas de riesgo de las deudas soberanas lo atestiguan), sobre la irreversibilidad del euro. Y, si es así, los grandes beneficiarios en el mercado bursátil deberían ser los bancos de la eurozona.

Hemos mantenido sin cambios nuestra cartera (25 valores equiponderados, incluyendo 8 bancos), y seguimos confiando en que la normalización de la percepción de riesgo sobre la zona euro, termine por permitir recuperar unos niveles de cotización, cuanto menos, similares a los previos al estallido de la crisis.

Muchas gracias por su confianza,

Josep Prats

Gestor de Abante European Quality

 

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