Estimados inversores,

 

Los mercados bursátiles no han experimentado grandes oscilaciones en el mes de mayo, consolidando las ganancias obtenidas en el primer trimestre de 2021. Habrá que esperar hasta finales de julio para conocer los resultados del primer semestre, que nos proporcionarán guías más claras para el conjunto del ejercicio. En todo caso, 2021 seguirá siendo un año en el que el mercado asumirá, sin nerviosismo, cifras de beneficio claramente discrepantes con respecto a las obtenidas en 2019. Si en 2020, en los momentos más álgidos de la crisis pandémica, se aceptaban pérdidas en cualquier sector, en 2021 se aceptarán caídas relevantes de beneficios respecto a un año normal.

 

La vacunación ha avanzado a buen ritmo en el mundo desarrollado. En verano, Europa habrá alcanzado niveles de inmunización similares a los que ya tiene Estados Unidos, lo que permitirá que, muy probablemente, en el último trimestre de 2021, se produzca una completa normalización de la actividad económica. La inflación seguirá marcando máximos interanuales, no vistos en años, durante algunos meses, pero ello no hará variar la política monetaria acomodaticia de los bancos centrales, conscientes de que el repunte de inflación es coyuntural, y de la necesidad de seguir apoyando las finanzas públicas tras el sobreendeudamiento generado como respuesta a la parálisis provocada por la pandemia.

 

En 2022 el nivel agregado de beneficios de las grandes compañías cotizadas europeas y norteamericanas podría situarse en niveles muy similares a los alcanzados en 2019. Y los tipos de interés de los bonos soberanos seguirán instalados en niveles muy bajos, ofreciendo rentabilidades reales nulas o negativas. Las tasas de rentabilidad exigidas a la inversión bursátil, implícitas en las actuales cotizaciones, se han visto reducidas notablemente para aquellas empresas con beneficios altamente recurrentes y protegidos a largo plazo. Por el contrario, en algunos sectores, como el bancario, la completa normalización de la percepción de riesgo todavía no se completado. La constatación de que las pérdidas finales resultantes de las insolvencias no cubiertas son moderadas, y que, tras los fuertes ajustes en costes, el sector bancario es capaz de obtener, en media, rentabilidades sobre el capital próximas al doble dígito, deberían ofrecer cierto potencial de revalorización adicional.

 

A 10 de junio, el fondo acumula una rentabilidad desde principios de año del 25%, diez puntos por encima de la registrada por el índice Euro Stoxx. Desde su inicio, hace ocho años, la rentabilidad acumulada por el fondo se sitúa en el 62%. La cartera del fondo está constituida por 23 valores, con un peso prácticamente equiponderado, elegidos entre un universo de inversión formado por compañías de la zona euro, con una capitalización bursátil superior a 10.000 millones de euros y que hayan formado, o formen, parte del índice Euro Stoxx 50. En el último mes hemos realizado un cambio en la cartera, reduciendo nuestra posición en petroleras con la venta de ENI.

 

Muchas gracias por su confianza,

 

Josep Prats