Por lo que veo, el rimo de "colocación" (qué palabra más adecuada) de los bonos de la Generalitat va bastante bien. No me cabía ninguna duda.  Es más, estoy seguro de que ahora mismo alguien está diciendo aquello de "¿Cómo no lo habíamos pensado antes?"

La operación de " colocación" es redonda porque fusiona el poder comercial de las redes de sucursales de las entidades financieras, la marca de una institución pública y esa rancia, pero parece que efectiva, llamada al patriotismo. 

Lo que no está tan claro es el tipo de interés. Llevarte apenas un 4% por unos bonos a los que los inversores institucionales les piden mucha más rentabildad por el riesgo que les ven no parece muy atractivo. 

Pero el poder de convocatoria y de difusión del mensaje de los políticos es mil veces mayor que las escasas voces discordantes.

Yo, sinceramente, no creo que la Generalitat de Catalunya vaya a ir a la quiebra. Antes de eso lo harán muchos más de sus ciudadanos. Pero no pondría mi dinero, y menos si es dinero "que no quiero perder" en unas emisiones que los grandes inversores no quieren comprar a ese "precio", sólo venderlas.