Jordi Bernaus. Pintor del aire.

Un día le dije que hay dos clases de artistas, los activos y los pasivos. No existiría uno sin el otro, y no es más importante el uno que el otro. Si en mi pintura hay arte y Ud. lo capta, Ud. es tan artista como yo.  (...)

La Medicina y la Pintura son Arte y como tal se prestan al "bluff". Por eso hay tantos "ismos" en  pintura, falsos pintores que sólo buscan notoriedad y especulación. Por eso existen tantos sanadores, curanderos, etc. -falsos médicos- que sólo persiguen lo mismo.   No es posible que un falso músico haga una sinfonía que cuele entre los melómanos, ni que un falso literato obtenga el Nobel de Literatura. Ni que un falso químico descubra un antibiótico. Ni que un falso ingeniero sea capaz de crear un complejo tecnológico...              (Jorge Bernaus, 1998)

 

No, no hay error en la transcripción de su nombre.  Bernaus firmaba sus cartas con un Jordi o con un Jorge, indistintamente, él afirmaba que eso no importaba, que era ciudadano del mundo. Nunca tuve la suerte de lograr contemplar más de un cuadro, a la vez, en su estudio. Se los quitaban de las manos en pocos minutos. No quiso notoriedad, no aceptó entrar en el juego de los marchantes y galeristas. Si hubiera sido el hombre más rico del mundo habría seguido pintando, por lo tanto, para qué perder tiempo intentando serlo si ya hago lo que quiero: pintar el aire, me decía socarronamente cuando le animaba a promocionar su obra.  Me demostró que es posible pintar el aire y aprendí el valor de lo "auténtico". Muy pocos son capaces de saber cuándo un cuadro ha sido pintado a partir de una foto o con una modelo en el estudio, yo no lo he conseguido, al respecto, traté de engañarlo en varias ocasiones. Nunca lo conseguí.

Tenía razón cuando decía que sin artistas pasivos no existirían los artistas activos, por eso quizás los gestores de fondos precisan de inversores (pasivos) que les confíen su dinero. Siempre me he considerado un value investor pasivo y -releyendo esas líneas de la carta que me mandó- entiendo que como inversor pasivo tengo el mismo mérito (permítanme el atrevimiento) que el value investor activo (o casi).

No es fácil definir qué es "auténtico", pero les puedo asegurar que el primer cuadro que vi de Jorge Bernaus Alegre (y "olé", tal como decía él cuando nombraba su segundo apellido) lo era, era Arte en mayúsculas, ese bodegón de melocotones, y del cual me enamoré, estaba colmado de aire, y no lo habría podido pintar un mono, de eso también estoy seguro.

Estas líneas  están dedicadas a @mariatejero, sin su generosidad, al animarme a publicar un artículo que nada tiene que ver con las finanzas (o sí), probablemente ustedes no habrían tenido la "suerte" de contemplar tres Bernaus juntos. Discúlpenme, por la calidad de las fotografías (como sabe @arturop, están hechas con una blackberry:-) y por robarles parte de su preciado tiempo.