¿Estamos en el mejor momento para invertir en dividendos?

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¿Es el mejor momento para invertir en dividendos? Esa es una de las grandes preguntas que se están haciendo muchos inversores en un contexto de volatilidad bursátil, tensiones geopolíticas y dudas sobre el recorrido de las grandes tecnológicas.

En esta entrevista, Andrea Redondo, abogada, economista y fundadora de El Club de Inversión, defiende que la inversión en dividendos vuelve a cobrar protagonismo y puede ser una estrategia especialmente interesante para quienes buscan ingresos pasivos, estabilidad y una cartera más resistente.

Para Redondo, el atractivo de los dividendos no depende solo del momento de mercado, sino del objetivo del inversor. “Yo creo que siempre es buen momento para invertir en dividendos, porque lo que estás buscando es la generación de ingresos pasivos”, explica. Frente a una estrategia puramente centrada en la revalorización del precio, la inversión en dividendos permite mantener los activos en cartera y recibir rentas periódicas sin necesidad de vender.

Oportunidades en dividendos para 2026

Redondo considera que el contexto actual sí puede dar un impulso adicional a esta estrategia. Durante los últimos años, el foco del mercado ha estado muy concentrado en las grandes tecnológicas estadounidenses y en todo lo relacionado con la inteligencia artificial. Sin embargo, si se produce una corrección en esos valores de crecimiento, pueden ganar protagonismo otros sectores que han quedado más rezagados y que tradicionalmente han destacado por el reparto de dividendos.

En concreto, señala oportunidades en energía, sector financiero, utilities, consumo básico o defensa, negocios más maduros y menos dependientes de narrativas de crecimiento explosivo. “Ahora mismo todavía no está en boca de todos y por eso creo que sí, que es un momento extraordinario”, afirma sobre este tipo de compañías, que además pueden ofrecer no solo rentabilidad por dividendo, sino también potencial de revalorización si estaban infravaloradas.

La clave, eso sí, no está en comprar cualquier empresa que pague dividendo. Redondo insiste en que hay que seleccionar compañías con pagos sostenibles y con capacidad de seguir creciendo. Para ello, recomienda analizar métricas como el payout, la evolución del beneficio o la capacidad de la empresa para seguir reinvirtiendo en su negocio. El objetivo no es solo cobrar hoy, sino construir una cartera capaz de mantener y aumentar esas rentas en el largo plazo.

Además del potencial de ingresos pasivos, Andrea subraya que este tipo de estrategia puede ayudar a soportar mejor los periodos de caídas. Recuerda que, históricamente, las empresas que reparten y aumentan dividendos suelen mostrar una volatilidad inferior a muchas compañías de crecimiento. En un entorno de mayor incertidumbre, esa menor sensibilidad puede ser una ventaja importante para los inversores que buscan dormir más tranquilos con su cartera.

Acumulación o distribución: el debate fiscal (y emocional)

Redondo también entra en uno de los debates habituales entre los inversores: elegir entre productos de acumulación o estrategias que reparten rentas vía dividendos. Reconoce que la acumulación tiene ventajas fiscales, pero cree que la distribución tiene puntos fuertes que a menudo se infravaloran.

Por un lado, destaca el componente psicológico: “El ver esos ingresos que van llegando todos los meses, créeme que sí, que ayuda mucho”. Por otro, pone el foco en la incertidumbre regulatoria y en el hecho de que ir tributando poco a poco puede ser más eficiente que concentrar toda la plusvalía en el futuro, especialmente si cambian los tramos fiscales.

Redondo defiende que las aportaciones periódicas existen precisamente para proteger al inversor del ruido de mercado y de sus propias emociones. “Si paramos nuestras compras mediadas por miedo a que siga bajando, probablemente nos estemos quedando fuera de grandes rebotes”, explica. Su argumento es que, históricamente, tras episodios de tensión geopolítica o fuertes caídas, los mercados no solo se han recuperado, sino que han terminado subiendo más con el paso del tiempo.

Desde su punto de vista, una caída no debería verse como una amenaza automática, sino también como una oportunidad para comprar más activos a mejor precio. “Con esas compras periódicas vamos a poder comprar más activos a un precio de descuento”, resume.

Cambios en la cartera de Andrea Redondo

En cuanto a su cartera personal, Andrea explica que ha aprovechado las últimas bajadas para reforzar posiciones en criptomonedas, materias primas y algunas acciones defensivas. Mantiene una visión alcista a largo plazo en criptoactivos, aunque reconoce que este mercado puede adelantar correcciones y multiplicar la volatilidad habitual de la bolsa.

Sobre las cuentas remuneradas, lanza un mensaje claro: son útiles para el ahorro y para el fondo de emergencia, pero no deben confundirse con una inversión. “Las cuentas remuneradas no son una inversión, vale, es ahorro”, señala. Su recomendación es fijarse no solo en la remuneración, sino también en la regulación de la entidad, el fondo de garantía de depósitos y la conveniencia de diversificar entre varias plataformas.

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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