"Agosto es el peor mes para invertir": 5 errores que cometes en vacaciones con tu cartera (y su solución)

"Agosto es el peor mes para invertir": 5 errores que cometes en vacaciones con tu cartera (y su solución)

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Hace unos 6 años, en plena crisis por el Covid 19, en agosto de 2020, el S&P 500 subió un 7,19%, el Nasdaq un 9,7% y el Euro Stoxx 50 alrededor del 3,2%. Fue uno de los mejores meses de aquel año para la bolsa estadounidense. Sí, vale que fue un dato ciertamente engañoso, ya que estábamos justo saliendo del confinamiento. Pero el dato sirve y choca de frente con la idea, muy extendida entre los inversores particulares, de que invertir en agosto es entrar en terreno minado y que lo prudente es desmontar la cartera antes de coger el avión.

Reaccionar ante la volatilidad de los mercados con el calendario en la mano es uno de los errores que más caro salen. Gescooperativo, la gestora de fondos del Grupo Caja Rural, ha revisado qué ha ocurrido históricamente en los mercados durante el mes de agosto. Su conclusión desmonta el mito: el verano, por sí mismo, no es una razón para tocar una estrategia de inversión bien diseñada.

¿Por qué agosto tiene fama de mes complicado en bolsa?

La explicación tiene menos que ver con la rentabilidad que con la mecánica del propio mercado. Agosto registra menores volúmenes de negociación en buena parte de los mercados desarrollados por el periodo vacacional, y eso amplifica cualquier titular.

"No es que agosto sea un mes especialmente negativo; lo que ocurre es que, al haber menos volumen de negociación, cualquier noticia puede tener una trascendencia mayor de lo habitual", explican desde Gescooperativo. Y matizan el salto lógico que suele hacerse a continuación: "Una cosa es que exista una mayor sensibilidad a episodios puntuales de volatilidad y otra muy distinta asumir que agosto es un mes negativo para las bolsas".

Esa misma variabilidad es la que deja la estacionalidad de agosto sin apenas capacidad predictiva: el comportamiento de un agosto dice muy poco del siguiente.

Pero claro, el mito no ha salido de la nada. Algunos de los sobresaltos bursátiles más recordados de las últimas dos décadas cayeron precisamente en agosto: la rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos en 2011 y las turbulencias que provocó la devaluación del yuan chino en 2015. Dos episodios lo bastante violentos para quedarse en la memoria colectiva del inversor.

El problema llega al convertir esas excepciones en regla general. Tomar la decisión de salir del mercado cada agosto basándose en dos veranos concretos supone, según la gestora, asumir un riesgo mucho mayor que el que se pretende evitar. La evidencia histórica apunta a que los acontecimientos macroeconómicos y geopolíticos han pesado bastante más que la estacionalidad del verano.

Más de dos siglos de datos: agosto no es un mes bajista

Las series históricas largas son bastante contundentes al respecto. La rentabilidad media de agosto ha sido positiva tanto si se mide el S&P 500 desde su creación en 1957 como el Dow Jones desde 1896 o el conjunto del mercado estadounidense desde 1793. En las series más amplias, agosto incluso ha rendido algo por encima de la media de los otros once meses, aunque la diferencia no llega a ser estadísticamente significativa. Lo que sí permiten esos datos es descartar la afirmación de que se trate de un mes estructuralmente negativo.

El segundo argumento del mito también se cae. La creencia de que la menor actividad estival dispara los movimientos bruscos no aparece en el VIX: al ordenar los doce meses por nivel medio de volatilidad, agosto ocupa el octavo puesto. Está por debajo de la media del calendario, justo lo contrario de lo que sugiere la intuición.

Pero claro, el mito no ha salido de la nada. Algunos de los sobresaltos bursátiles más recordados de las últimas dos décadas cayeron precisamente en agosto: la rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos en 2011 y las turbulencias que provocó la devaluación del yuan chino en 2015. Dos episodios lo bastante violentos para quedarse en la memoria colectiva del inversor.

El problema llega al convertir esas excepciones en regla general. Tomar la decisión de salir del mercado cada agosto basándose en dos veranos concretos supone, según la gestora, asumir un riesgo mucho mayor que el que se pretende evitar. La evidencia histórica apunta a que los acontecimientos macroeconómicos y geopolíticos han pesado bastante más que la estacionalidad del verano.

Los cinco errores que se repiten antes de las vacaciones

Desde la entidad dejan a su vez varios avisos sobre los típicos errores que se cometen antes de irnos de vacaciones con nuestras inversiones. El primero, y el más habitual, es vender posiciones "por si pasa algo". Emocionalmente funciona como un ansiolítico; financieramente rara vez se sostiene. "Si nuestras circunstancias personales no han cambiado, tampoco debería hacerlo nuestra estrategia de inversión", señalan los expertos de Gescooperativo. "Seguimos teniendo el mismo horizonte temporal, las mismas necesidades y los mismos objetivos; las vacaciones no modifican ninguno de esos elementos".

El segundo es el espejo del primero: retrasar nuevas aportaciones esperando una caída en agosto que permita entrar más barato. Eso es market timing puro. "El 'timing' es un factor del que el inversor minorista debería intentar alejarse. Ni siquiera los mejores gestores del mundo son capaces de identificar sistemáticamente el mejor momento para invertir", advierten desde la gestora.

Y el tercero es el más silencioso: consultar la cartera cinco veces al día desde la tumbona. "Estar informado siempre resulta positivo, pero convertir el descanso en un seguimiento permanente de los mercados suele favorecer decisiones impulsivas basadas en movimientos de corto plazo", apuntan.

Qué conviene evitar Mejor opción
Vender la cartera "por si acaso" Mantener la estrategia si los objetivos no han cambiado
Esperar a septiembre para invertir Recordar que acertar el mejor momento es casi imposible
Intentar anticipar el mercado Pensar en el largo plazo, no en el calendario
Consultar la cartera cada día Dejar trabajar a la estrategia y disfrutar del descanso
Cambiar la cartera porque llega agosto Revisarla solo si han cambiado las circunstancias personales

Fuente: Gescooperativo.

Y si las bolsas corrigen mientras estás fuera, ¿qué?

Aquí la respuesta depende menos de lo que haga el mercado en agosto que del trabajo hecho antes de invertir. "Si la cartera está correctamente diversificada y adaptada al horizonte temporal y al perfil de riesgo del inversor, una corrección puntual no debería obligar a tomar decisiones precipitadas", explican desde Gescooperativo.

También añaden una distinción que no se resuelve mirando la app del banco: "Conviene distinguir entre una caída provocada por un acontecimiento puntual y un cambio estructural en las perspectivas económicas o empresariales. Esa valoración requiere un análisis profesional y difícilmente puede hacerse observando únicamente la evolución diaria de los mercados".

De ahí que en la gestora de las Cajas Rurales solo vean sentido a revisar la cartera antes del verano en dos casos: cuando han cambiado las circunstancias personales del inversor, o cuando este quiere comprobar con su asesor que la estrategia sigue alineada con sus objetivos. "Lo que no debería hacerse es modificar una cartera simplemente porque el calendario marque la llegada de agosto", insisten.

La asimetría temporal es el argumento que cierra el análisis: las vacaciones duran unas semanas, mientras una estrategia de inversión puede acompañar al ahorrador durante décadas. O como lo resumen los especialistas de la gestora: "En inversión, descansar no significa salirse del mercado; significa confiar en una estrategia bien construida".

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Este contenido se ha elaborado bajo un criterio editorial y no constituye una recomendación ni propuesta de inversión. La inversión contiene riesgos. Las rentabilidades pasadas no son garantía de rentabilidades futuras.


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